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Greenpeace exige poner fin a las negociaciones del acuerdo comercial entre la UE y EEUU

El director de Greenpeace para la Unión Europea, Jorgo Riss, ha reclamado que se ponga fin a las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos después de que los documentos confidenciales sobre las negociaciones que ha filtrado la ONG demuestren que se rebajarán los estándares europeos en protección de la salud o medioambiental.
"Leyendo estos documentos, llegamos a la conclusión de que las negociaciones deben parar porque los negociadores actuales no están actuando en el interés público", ha explicado en rueda de prensa Riss, que ha dejado claro no obstante que no están "en contra de otros posibles acuerdos entre la Unión Europea y Estados Unidos" pero sí con la dirección de las actuales negociaciones que va a "socavar profundamente" los estándares europeos.
Aunque "nada de esto se ha decidido" todavía en el marco de las negociaciones, Riss ha dejado claro que los documentos filtrados "muestran dónde es probable que surja el compromiso" entre las posiciones de ambas partes y ha incidido en que "la verdadera relevancia" de los documentos filtrados es que "por primera vez" se conoce la posición negociadora de Estados Unidos, que la Administración de Barack Obama mantiene en secreto.
En base a los documentos, el director de Greenpeace para la Unión Europea ha insistido en que la posición de la Unión Europea sobre la protección medioambiental, la salud pública y los estándares de productos relevantes para los consumidores es "bastante mala" y "mucho peor" la de Estados Unidos.
Riss ha insistido en que la necesidad de que haya "urgentemente" un debate público sobre las negociaciones para ver si "representan los valores, preocupaciones y derechos de los europeos y de los ciudadanos estadounidense o si se está negociando la eliminación de algunos de nuestros derechos".
PROTEGER A LA FUENTE
El responsable de Greenpeace no ha anticipado "cómo afectará a las negociaciones" la filtración y si "está amenazado" por la misma, pero ha avisado de que "con la base actual no puede haber éxito porque claramente nos pondría una camisa de fuerza", en alusión a la rebaja de los estándares europeos.
Riss ha admitido que han empleado "bastante tiempo" en volver a mecanografiar los documentos originales clasificados para que no se pudiera rastrear la fuente y decidieron destruir los originales, una decisión que fue "la correcta" en base a la respuesta de la Comisión Europea, que ha abierto una investigación para determinar quién filtró los documentos.
"En el formato del documento podría haber un código que permitiría a la Comisión rastrear a la fuente. Hemos hecho lo que hemos podido para proteger a la fuente, pero la fuente acepta que hay un cierto nivel de riesgo", ha explicado.
"La fuente quiere" y también Greenpeace que "todo el mundo tenga la oportunidad de participar" en unas negociaciones "secretas" que "claramente ahora están yendo en contra del interés público en cuestiones como la salud y el medioambiente" y "no tienen en cuenta las preocupaciones de los europeos" para "fijar" sus estándares.
PREOCUPACIONES
Entre las preocupaciones expuestas por Greenpeace, junto a la rebaja de estándares medioambientales o la ausencia de referencias al acuerdo internacional contra el cambio climático de París, destaca que no aparezca el "principio de precaución" que recoge el Tratado de la UE.
La ONG ha alertado que frente a la ausencia de este principio europeo, sí figura la petición estadounidense de un enfoque 'basado en los riegos' que busca gestionar las sustancias peligrosas en lugar de evitarlas.
Riss ha explicado que en los documentos filtrados la Comisión Europea no menciona "ni una vez" el principio de precaución y sólo una, en otro documento público para el Parlamento Europeo, algo que "choca" cuando Estados Unidos "constantemente" insisten en promover el enfoque "basado en el riesgo" y que no incorporen el "derecho a restringir el comercio" para proteger la salud humana o animal, el medio ambiente o los recursos escasos.
Aunque ha admitido que "teóricamente" se podría incluir "al final" de las negociaciones, ha cuestionado que "todo" lo relevante para el medioambiente y los consumidores se vaya a dejar para el final, cuando el objetivo es tratar de cerrar "antes de finales de año" las negociaciones.
También ha admitido el temor de la ONG a que la UE acepte rebajar los estándares de protección, por ejemplo sobre el nivel máximo de residuos de pesticidas autorizados en alimentos, si finalmente negocia que sea un tribunal internacional el que decida sobre los mismos. Así, recuerda que éstos son "inferiores" en términos generales a los europeos. Además, ha criticado que Bruselas no haya presentado una propuesta para "contrarrestar" el interés de Estados Unidos en los organismos genéticamente modificados.
Greenpeace también ha criticado la idea de que la industria deba ser consultada "con un año de antelación" sobre las propuestas normativas y las dificultades en cambio de la sociedad civil y ONG para participar en grupos de trabajo sectoriales si no tienen recursos financieros suficientes.