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HRW reclama al Kremlin que garantice los derechos de los discapacitados y elimine las barreras en Sochi

Le pide que acabe con los "obstáculos cotidianos" que afrontar las personas con discapacidad
Human Rights Watch (HRW) ha denunciado los "obstáculos cotidianos" que tienen que afrontar las personas con discapacidad que viven en Rusia y, más concretamente, en la localidad de Sochi, que acogerá en 2014 los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno, por lo que ha reclamado al Gobierno ruso que elimine esas "barreras" y garantice los "derechos básicos" de los discapacitados de cara a la cita deportiva.
"Millones de personas con discapacidad en Rusia siguen afrontando importantes obstáculos que impiden su participación en la sociedad", ha asegurado HRW, en su informe 'Barreras por todas partes: La falta de accesibilidad para las personas con discapacidad en Rusia', basado en entrevistas a 123 personas con discapacidad y sus familiares en seis ciudades rusas.
El informe, según ha explicado la ONG en un comunicado, "documenta los obstáculos cotidianos que afrontan las personas con discapacidad cuando van a las oficinas del Gobierno, tiendas, centros de salud y lugares de trabajo, así como a la hora de acceder a medios de transporte público".
Tras recordar que en Rusia viven trece millones de discapacitados, un 9 por ciento del total de la población, Andrea Mazzarino, investigadora de HRW especializada en derechos de las personas con discapacidad en Europa y Asia Central, ha reconocido que el Gobierno ruso "ha tomado algunas medidas muy notorias para mejorar la accesibilidad" en sus ciudades, "pero cuando se trata de la vida cotidiana, como ir a trabajar o al médico, las personas discapacitadas afrontan una ardua batalla". "Si el Gobierno no actúa, millones de personas discapacitadas seguirán marginadas de la sociedad", ha advertido.
HRW ha recordado que el Ejecutivo ruso ratificó en 2012 la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), un acuerdo internacional que le obliga a "garantizar que el entorno físico y los servicios públicos o abiertos al público sean accesibles a las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con los demás" y a facilitar a este colectivo tenga "oportunidades laborales equitativas" a la hora de buscar empleo.
La ONG ha explicado que, para elaborar este informe, ha entrevistado a personas con diferentes tipos de discapacidad o discapacidades múltiples en Moscú, San Petersburgo, Ulan-Ude y Sochi y en ciudades más pequeñas en las regiones de Moscú y Leningrado.
Durante las entrevistas, hombres, mujeres y niños describieron las barreras que afrontan. Entre otras cuestiones, las personas que viven con discapacidades físicas en Rusia y que necesitan una silla de ruedas o muletas relataron que pueden verse confinadas a sus hogares o severamente limitadas en su capacidad de participar en la vida cotidiana por circunstancias como que la ausencia de ascensores o su mal funcionamiento o porque las rampas que conducen a los edificios públicos y privados, cruces de calles o estaciones de transporte son demasiado empinadas, demasiado estrechas o ni siquiera las hay.
"Las personas ciegas o que sufren problemas graves de visión pasan apuros por la escasez de señales táctiles y reflexivas en las aceras, en el transporte público y en otros lugares. Un ciego que se traslada desde los suburbios de Moscú al centro de la ciudad para ir a trabajar contó a Human Rights Watch que se ha caído tres veces de las plataformas de los trenes, ya que no pudo encontrar los bordes. En una de estas caídas, se rompió una mano", ha indicado HRW.
La ONG ha señalado que muchos discapacitados también reciben atención médica "deficiente" por la escasez de especialistas en sus comunidades, "la inaccesibilidad física de equipos de examen y la falta de voluntad de los trabajadores de la salud para hablar directamente con ellos".
En este sentido, ha denunciado que hay ciudadanos rusos con "diferentes tipos de discapacidades", "incluyendo discapacidad intelectual o psicosocial", que pasan "dificultades" para conseguir trabajo "debido a la discriminación de los empleadores y la falta de oportunidades educativas adecuadas".
Por ejemplo, en Moscú, Yuliana, una mujer de 28 años con graves problemas de visión, aseguró que potenciales empleadores desestimaron su solicitud para un puesto de psicólogo escolar en 2009 tras preguntarle: "Tu visión es deficiente ¿Cómo vas a poder trabajar con los niños?".
HRW ha puesto de manifiesto que las estadísticas oficiales rusas indican que "sólo 20 por ciento de las personas discapacitadas, según la definición del Gobierno, cuenta con un empleo", una cifra que "está casi a la par con algunos países europeos".
Algunas personas con discapacidad consultadas por la ONG afirmaron que tienen que afrontar a diario "múltiples obstáculos". Una activista de los derechos de las personas con discapacidad en Moscú, que utiliza una silla de ruedas, subrayó que "la accesibilidad es una cadena, si un eslabón falla, entonces nada funciona".
"La ley rusa es en realidad muy sólida en términos de garantías para las personas discapacitadas en aspectos de accesibilidad a vivienda, transporte, servicios de rehabilitación e información, entre otras cosas", ha reconocido Mazzarino. "Sin embargo, la realidad no refleja la ley. Las autoridades rusas no están haciendo cumplir las leyes de accesibilidad y no responden cuando los ciudadanos con discapacidad denuncian problemas", ha denunciado.
Tras informar de que más de 1.300 atletas discapacitados participarán en cinco deportes en los Juegos Paralímpicos de Sochi en marzo de 2014, HRW ha recordado que Rusia se negó a reconocer la existencia de las personas discapacitadas cuando celebró su anterior cita olímpica, los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980.
Ahora, como anfitriona de los Juegos de Invierno de 2014, el Gobierno se ha comprometido a garantizar vivienda en la villa Olímpica, instalaciones deportivas y otras instalaciones accesibles, así como también a mejorar la accesibilidad en la ciudad de Sochi, entre otras promesas.
Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos del Gobierno de Moscú, Human Rights Watch ha podido constatar que los residentes de Sochi "suelen afrontar los mismos obstáculos a la inclusión que los residentes en otras ciudades": "los discapacitados se ven confinados a sus hogares, los autos se estacionan ilegalmente en los espacios designados para las personas con discapacidad, el transporte y los espacios públicos a menudo son inaccesibles y la discriminación contra los discapacitados persiste".
La ONG ha contado que, en Sochi, una mujer de 26 años a la que ha identificado como María (nombre falso) y que utiliza una silla de ruedas "pasa meses confinada en su apartamento en un tercer piso de un edificio municipal debido a que carece de una rampa de acceso y un ascensor operativo". "Se arrastra de una habitación a otra porque los pasillos de su apartamento son demasiado estrechos para su silla de ruedas. Desde el año 2000, María ha escrito a los funcionarios de la administración local solicitando un apartamento accesible, tal como establecen sus documentos médicos estatales. Las autoridades respondieron que no cuentan con ningún tipo de viviendas de este tipo disponible", ha relatado HRW.
"Es crucial que el Gobierno también garantice los derechos básicos de sus ciudadanos con discapacidad, que son mucho menos visibles y que, de hecho, se ven a menudo excluidos de la participación más básica en la sociedad", ha concluido Mazzarino.