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HRW denuncia que 'cascos azules' congoleños mataron a 18 civiles entre 2013 y 2015

Varios 'cascos azules' de República del Congo mataron al menos a 18 civiles, incluidas varias mujeres y niños, entre diciembre de 2013 y junio de 2015 mientras estaban desplegados en República Centroafricana, según ha denunciado Human Rights Watch (HRW), que ya alertó hace dos años de las desapariciones de estas personas a manos de los uniformados.
Los doce cadáveres encontrados en una fosa cercana a una base de los 'cascos azules', que fue exhumada en febrero, han sido identificados como algunos de los detenidos en marzo de 2014, lo que contradice la versión oficial de los 'cascos azules', que aseguraban que las víctimas se habían escapado.
HRW también ha documentado la muerte por tortura en diciembre de 2013 de dos líderes de grupos 'antibalaka' en Bossangoa, la ejecución pública en febrero de 2014 de dos sospechosos de ser 'antibalaka' en Mambéré y la muerte de dos civiles en junio de 2015 a manos de 'cascos azules' congoleños.
"El hallazgo de doce cuerpos evidencia que se ha producido un crimen por parte de los 'cascos azules' congoleños, que han sido enviados para proteger a la población, no para abusar de ella", ha manifestado el investigador de HRW Lewis Mudge. "Las autoridades de República del Congo no deberían hacer la vista gorda frente a las pruebas de que sus soldados han cometido asesinatos en Boali y en otros lugares", ha añadido.
Los crímenes se produjeron mientras los 'cascos azules' servían en el marco de la Misión de Paz de la Unión Africana en República Centroafricana (MISCA) y de la misión de Naciones Unidas (MINUSCA). Tras la exhumación, la ONG se puso en contacto con el presidente del país, Denis Sassou Nguesso, y la MISCA, con el objetivo de que se llevaran a cabo las investigaciones pertinentes para llevar a los responsables ante la justicia.
Tras realizar varias investigaciones y visitar Boali en 2015, trabajadores de HRW informaron a la ONU y a las autoridades de la zona de la posible localización de la fosa, que se encontraba a unos 500 metros de una base de la MINUSCA. Aún así, las autoridades no llevaron a cabo ningún esfuerzo por exhumar o preservar pruebas de cara a futuros procesos judiciales, según denuncia la ONG.
Las víctimas fueron detenidas después de que se produjera un incidente violento entre 'cascos azules' congoleños y un líder de un grupo 'antibalaka', un suceso que se saldó con un militar muerto. En represalia, los 'cascos azules' arrestaron al líder y a otras doce personas, incluyendo cinco mujeres, una de ellas embarazada, y dos niños, uno de diez años y otro de siete.
Algunos testigos han informado a la ONG de que los detenidos fueron llevados a la base de la MISCA y que ellos fueron obligados a regresar a sus casas. "Nos gritaron. Nos dijeron que nos fuéramos a casa y cerráramos las puertas. Estaban muy enfadados. Fue la primera y la única vez que nos han hecho encerrarnos en nuestras casas de esa manera, no era normal", ha aseverado un testigo.
En febrero de 2016, la ONG publicó un informe sobre la explotación sexual y el abuso de mujeres y niñas llevado a cabo entre septiembre y diciembre de 2015 en Bambari por 'cascos azules' congoleños, entre otros.
Según HRW, la MISCA, la ONU y las autoridades judiciales tanto del Congo como de República Centroafricana deberían cooperar para garantizar que se tomen medidas contra los responsables y prevenir que tengan lugar crímenes similares en el futuro. "Hacer rotar las tropas manda el mensaje de que los 'cascos azules' pueden salir impunes", ha indicado Mudge. "Ningún 'casco azul' debe estar por encima de la ley", ha zanjado.