Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

HRW denuncia que paramilitares chiíes serían responsables de crímenes de guerra contra los suníes en Muqdadiya

Human Rights Watch ha advertido de que la muerte de decenas de chiíes a manos de paramilitares chiíes en la localidad iraquí de Muqdadiya podría ser constitutiva de un crimen de guerra. Las milicias chiíes, formalmente bajo la autoridad del Gobierno, atacaron mezquitas, comercios y a particulares suníes tras un atentado reivindicado por Estado Islámico.
El atentado fue perpetrado el pasado 11 de enero contra una cafetería de esta localidad y en él murieron 26 personas, muchas de ellas suníes, pese a que el Estado Islámico aseguró que se trataba de un atentado contra las milicias chiíes.
De inmediato, los paramilitares de las Fuerzas de Movilización Popular --nombre oficial de estos grupos-- asesinaron al menos a una docena de personas en ataques en los que fueron destruidas al menos doce mezquitas y una decena de comercios suníes. Vecinos de la zona apuntan a que los muertos podrían superar la treintena, un dato que no han confrimado las autoridades, que tampoco han informado de detención alguna.
HRW destaca que "el asesinato deliberado de civiles, el saqueo y la destrucción injustificada de propiedad civil (...) podrían suponer un crimen de guerra" aunque estas acciones sean perpetradas en tiempo de guerra o conflicto armado.
"Otra vez son los civiles los que pagan el precio cuando Irak no puede controlar a las milicias", se ha lamentado el subdirector para Oriente Próximo de HRW, Joe Stork. "Los países que apoyan a las fuerzas de seguridad iraquíes y a las Fuerzas de Movilización Popular deberían insistir en que Bagdad ponga fin a estos mortales abusos", ha añadido.
Además, Stork pide que los responsables rindan cuentas ante los organismos judiciales pertinentes, lo que podría dar mayor legitimidad a las fuerzas iraquíes. "El progreso en la identificación de los sospechosos y su entrega a la justicia debería ser un importante hito para (lograr) un apoyo contínuo a las fuerzas iraquíes.
La investigación de HRW se basa en el testimonio de vecinos de Muqdadiya como Abbas --nombre ficticio--, quien asegura que hasta 30 personas fueron ejecutadas por las milicias chiíes, la mayoría en la noche del atentado, el 11 de enero.
NINGÚN PROCESADO
En cualquier caso, autoridades como el alcalde de Muqdadiya, Zaid al Azawi, ha calificado de "exageradas" las informaciones sobre un centenar de suníes muertos y que él sólo podía confirmar siete fallecidos. Además, Al Azawi asegura que fueron solo siete las mezquitas destruidas y que las demás ya llevaban tiempo en ruinas.
El propio primer ministro, Haider al Abadi, visitó Muqdadiya el 14 de enero y destacó la labor de las fuerzas de seguridad por "detener a las bandas que atacaron a los ciudadanos, mercados y mezquitas". Sin embargo, el alcalde Al Azawi reconoció tras la reunión con el primer ministro que por lo que él sabía no había ningún miembro de las milicias chiíes muerto.
Lo ocurrido en Muqdadiya es muy similar a lo que pasó en Tuz Jurmatu el 22 de octubre, cuando tras un atentado con coche bomba que causó dos muertos las milicias chiíes turkmenas detuvieron al menos a 150 árabes, torturaron a algunos y otros fueron liberados a cambio de unr escate. También fueron incendiadas decenas de tiendas y viviendas sin que nadie haya sido llevado ante un tribunal.