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HRW denuncia 'devoluciones en caliente' en EEUU de posibles solicitantes de asilo procedentes de Centroamérica

El Derecho Internacional prohíbe la devolución de personas que se enfrenten a graves riesgos en sus países de origen
La aplicación de la vía rápida para las deportaciones de inmigrantes ilegales del Gobierno de Estados Unidos está deportando a centroamericanos bajo el riesgo de sufrir daños por la situación que viven en sus países de origen, ha denunciado Human Rights Watch en un informe publicado este viernes.
El informe de 44 páginas y titulado "Usted no tiene derechos aquí: Proyección Fronteriza de Estados Unidos y devoluciones de centroamericanos en riego de exclusión y en peligro", detalla las políticas fronterizas del país y las prácticas de 'devoluciones en caliente' que ponen a los migrantes en una situación de riesgo de exclusión y peligro.
Para escribir el informe, la ONG internacional se ha basado en los relatos de personas repatriadas a Honduras o detenidas, así como en un análisis de los datos obtenidos haciendo uso de la Ley de Libertad de Información. De hecho, han entrevistado a 35 inmigrantes, entre ellos 25 deportados recientes en Honduras y 10 centroamericanos de los Centros de Detención de Migrantes en Artesia, Nuevo México y en Karnes, Texas.
Así, según denuncia HRW, hondureños que se vieron obligados a huir de la extorsión y de las amenazas de las bandas de su país, se enfrentan a procedimientos de selección de vía rápida en Estados Unidos que acaban con su deportación sin que puedan presentar una solicitar asilo. Varias de las personas que han sufrido esta clase de procedimientos y que han sido repatriadas han contado a la organización que, tras su regreso, tienen miedo incluso a salir de sus casas al temer por su vida.
"La aplicación de la vía rápida por parte del Gobierno de Estados Unidos está ignorando los temores de las personas que llegan a la frontera", ha dicho la investigadora estadounidense de inmigración de Human Rights Watch y autora del informe, Clara Long. "En su frenesí por detener la ola de inmigrantes procedentes de América Central, los Estados Unidos están enviando a los solicitantes de asilo de vuelta a las amenazas de asesinato, violación y otros actos de violencia", ha añadido.
En los últimos años, el número de centroamericanos detenidos por las autoridades estadounidenses al intentar cruzar la frontera de México con Estados Unidos de forma ilegal ha crecido hasta niveles desconocidos. Los migrantes están huyendo por muchas razones, entre ellas por el aumento de los índices de violencia alimentada por las bandas y la violencia del narcotráfico en Guatemala, El Salvador y Honduras.
SOLICITANTES DE ASILO
Tras su detención, la mayoría de los migrantes entran en prisión. Una vez allí, son sometidos a una evaluación con el derecho a comparecer ante un juez de inmigración o ante un trabajador de asilo. Pero los agentes de la Patrulla Fronteriza, que son responsables de la selección inicial de los migrantes, no logran identificar a los solicitantes de asilo para que puedan pasar el proceso de asilo, ha asegurado la ONG.
Alicia R., una mujer hondureña que presenció el asesinato de su madre por una banda y fue deportada junto a sus dos hijos de 3 y 10 años en agosto de 2014, ha denunciado que su caso nunca llegó más allá de la Patrulla Fronteriza. "Yo les pedí llorando que no podía volver a mi país, pero nos deportados", ha explicado a la organización.
Los datos correspondientes a los años 2011 y 2012 y a los que HRW ha tenido acceso indican que a la gran mayoría de los hondureños que llegaron durante ese período, al menos el 80 por ciento, se les aplicó un proceso de deportación rápida y que sólo el 1,9 por ciento se les clasificó como posibles solicitantes de asilo por parte de Aduanas y Protección Fronteriza.
Los porcentajes de personas procedentes de México, El Salvador y Guatemala son similares, aunque varía de 0,1 a 5,5 por ciento. En comparación, la Patrulla Fronteriza marcó al 21 por ciento de los migrantes procedentes de otros países para inspecciones en profundidad.
HRW ha denunciado que las entrevistas que hacen a los inmigrantes para comprobar si pueden ser solicitantes de asilo "tienen serios defectos". Según han explicado en el informe, los agentes de la Patrulla Fronteriza están generalmente armados y las entrevistas se realizan en ambientes muy concurridos y sin confidencialidad.
Mateo S., otro migrante deportado en septiembre de 2014, ha dicho que cuando le contó a un oficial de la Patrulla Fronteriza que estaba amenazado de muerte en Honduras, le contestó que "no había nada que pudiera hacer". "Le dije que estaba violando mi derecho a la vida y él dijo: 'Usted no tiene derechos aquí'", ha añadido.
El Derecho Internacional prohíbe la devolución de personas que se enfrenten a graves riesgos para su vida o su seguridad en sus países de origen. Además, desalienta la detención de solicitantes de asilo y prohíbe la detención de niños migrantes. Los inmigrantes que enfrentan la deportación tienen derecho a acceder a un abogado.