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HRW denuncia el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos en la Zona Verde de Bagdad

La organización de Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW), ha denunciado que las autoridades iraquíes utilizaron balas reales y gases lacrimógenos contra los manifestantes que penetraron en la Zona Verde el pasado 20 de mayo, dejando cuatro víctimas mortales y más de 100 heridos.
En un comunicado en el que ha recogido las declaraciones de diversos testigos y participantes de las manifestaciones del 20 de mayo, Human Rights Watch insta al Gobierno iraquí a que cambie su política acerca del uso de fuerza durante protestas pacíficas.
El representante de HRW en Oriente Próximo, Jow Stork, ha declarado que "las fuerzas de seguridad encargadas de la protección de la Zona Verde no tenían ninguna razón justificada para comenzar a disparar a manifestantes que no presentaban riesgo alguno para sus vidas o las de otros". Según las declaraciones que recoge HRW, los manifestantes estaban siendo pacíficos y se encontraban desarmados cuando las autoridades comenzaron a abrir fuego.
La manifestación del pasado 20 de mayo fue la última de una serie de concentraciones en masa que llevan siendo convocadas desde julio del año pasado debido a la incompetencia del Gobierno en el ámbito de seguridad y el gran número de casos de corrupción relacionados con el Ejecutivo iraquí. Las protestas se intensificaron cuando Muqtada al Sadr, un influyente clérigo chií, instó a sus seguidores que se unieran a las manifestaciones.
HRW ha tenido acceso a dos de los certificados de defunción de los manifestantes fallecidos. En ambos certificados, la causa de la muerte eran las heridas de bala. Sin embargo, el pasado 22 de mayo, el portavoz del primer ministro iraquí, Saad al Hadithi, negó en una entrevista para la televisión nacional que las fuerzas de seguridad hubieran utilizado munición real durante la operación, alegando que varios tiradores se habían infiltrado entre los cuerpos de seguridad durante los enfrentamientos.
DESARROLLO DE LOS EVENTOS
De acuerdo con las declaraciones de numerosos testigos, los manifestantes comenzaron a concentrarse en la plaza Tahrir alrededor de las 15:45 (hora local), entre los que se encontraban familiares de unas 200 víctimas de bombardeos del Estado Islámico, indignados por la incapacidad del Gobierno de protegerles de los ataques.
Al parecer, la Policía antidisturbios que se encontraba en la plaza comenzó a bloquear el acceso de los manifestantes al puente de Jumhuriya, que une la plaza con la Zona Verde, donde se encuentran la mayor parte de las instituciones del Gobierno y las misiones extranjeras entre fuertes medidas de seguridad y barricadas a su alrededor. Poco después comenzaron a permitir el paso de algunos manifestantes a través del puente, tras registrarlos uno por uno.
Los asistentes a las protestas se reunieron entonces en las diferentes entradas a la Zona Verde, ondeando banderas iraquíes alzando gritos de paz y exigiendo poder penetrar en el interior de la zona fortificada, con las familias de las víctimas al frente.
Uno de los testigos presente en uno de los accesos ha declarado que entre las 16:00 y las 16:30 de la tarde, la Policía antidisturbios y la brigada 56 del Ejército comenzaron a abrir fuego sin previo aviso. Muchos testigos presentes en las distintas entradas confirmaron que las fuerzas de seguridad utilizaron munición real, gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras.
Otro de los manifestantes informó a HRW de que tras unos quince minutos en uno de los accesos a la Zona Verde, las fuerzas de seguridad les acabaron permitiendo la entrada. Hay varios vídeos que muestran a centenares de manifestantes en frente de la Oficina de la Secretaría General del primer ministro, tratando de obsequiar con flores a los militares guardando el edificio.
Al poco tiempo, el testigo declaró que comenzaron los tiroteos en contra de las protestas, persiguiendo a los participantes fuera de la Zona Verde. "Mientras estaba en el puente vi cómo un joven recibía un disparo mientras intentaba huir fuera de la Zona Verde" ha declarado otro participante en las protestas que decidió quedarse en la plaza Tahrir. La Policía fue vista mientras bloqueaba el paso a dos ambulancias que se dirigían a la Zona Verde durante más de media hora, a pesar de ya habían finalizado los disparos.
Si en algo coincidieron casi todos los testimonios recogidos por HRW es que los cuerpos de seguridad atacaron sin previo aviso y de forma indiscriminada, dejando a centenares de heridos y a cuatro fallecidos.
La organización humanitaria ha rechazado de forma tajante el comportamiento de las autoridades durante los altercados, que suponen una flagrante violación de los Derechos Humanos. Por último ha reclamado que el Gobierno de Irak debería asegurarse que de el uso arbitrario de la fuerza contra civiles desarmados sea tipificado como un delito y que los altos cargos responsables de dar la orden de abrir fuego el pasado 20 de mayo sean procesados.