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Hezbolá retira a sus milicianos de las calles de Beirut

El grupo chií Hezbolá y sus aliados de la oposición decidieron hoy retirar a sus militantes armados de las calles de Beirut, que ocupaban desde hace tres días. Según informan los medios libaneses, los grupos chiíes opositores devolverán al Ejército el control sobre las calles y las carreteras del Líbano, minutos después de que el mando militar libanés haya frenado dos decisiones del Gobierno libanés contra esta organización.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, ha pedido al grupo chií Hezbolá un diálogo "sin condiciones previas", que deberá ser patrocinado por una "parte neutral". Siniora ha explicado que su Gobierno "no ha declarado la guerra ni nunca lo hará" a Hezbolá, pero instó al Ejército a que "cumpla con sus responsabilidades y despeje las calles de hombres armados".
El discurso de Siniora es su primera aparición pública desde que el pasado miércoles comenzaron los enfrentamientos entre miembros chiíes de la oposición encabezada por Hezbolá y partidarios suníes de la mayoría pro-gubernamental, que hasta el momento ya han causado al menos 27 muertos y más de 100 heridos.
 
"Apelo al Ejército a que imponga el imperio de la ley y que haga que los hombres armados abandonen las calles y devuelvan la normalidad a la capital", ha señalado en su intervención Siniora, quien combinó duras palabras hacia Hezbolá con ofertas de diálogo. "Cualquier persona que lleve un arma en la calle será considerada un delincuente", ha añadido.
El grupo chií se hizo el viernes con el control total de las calles del oeste de Beirut, de mayoría musulmana, mientras el Ejército ha permanecido hasta el momento al margen de los choques, para mantenerse como una institución neutral.
El primer ministro considera que la toma de la zona oeste de Beirut es "un golpe militar" y acusó a Hezbolá de "hablar de paz y practicar la guerra". "Nuestro verdadero enemigo es Israel", ha aseverado en varias ocasiones Siniora, quien subrayó que "es Hezbolá quien tiene un problema con el Líbano".

Siniora ha abierto la puerta a una revocación de la decisión de su Gobierno de acabar con la red de telecomunicaciones de Hezbolá, que este grupo considera una declaración de guerra.
 
 
KOD