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Human Rights Watch denuncia los malos tratos a refugiados en Bulgaria

La ONG pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha criticado el maltrato sufrido por las personas que piden asilo en Bulgaria, particularmente de Siria y Afganistán que son devueltas sistemáticamente a Turquía, y ha denunciado el plan de contingencia en el que se han embarcado las autoridades búlgaras para reducir el número de peticionarios de asilo.
"Cerrar la puerta a los refugiados no es la manera de lidiar con un incremento del flujo de personas que buscan protección", ha dicho el director de el programa de refugiados de Human Rights Watch, Bill Freick. "La manera correcta de hacerlo es, simplemente, que las autoridades búlgaras evalúen las peticiones de asilo", ha añadido.
Bulgaria ha puesto en marcha un plan de contingencia para reducir el número de peticiones de asilo tras las últimas devoluciones de sirios y afganos que tratan de cruzar la frontera con Turquía. Según HRW, Bulgaria no ha sido históricamente un país receptor de un gran número de refugiados, con un registro de un millar de peticiones de asilo durante la pasada década.
Pero desde 2013 la situación ha cambiado y más de 11.000 personas (la mitad de ellas huyendo de la represión siria), han pedido asilo. A pesar de las señales que han evidenciado el cambio de tendencia, el ministro del Interior declaraba en febrero: "Hasta mediados de 2013, Bulgaria no estaba preparada para el previsible flujo de refugiados".
El pasado 6 de noviembre, el Gobierno búlgaro ha establecido una nueva política para prevenir la entrada irregular de inmigrantes por la frontera de Turquía en la que se contempla el despliegue de 1.500 oficiales de la policía en la frontera, apoyados por agentes de otros estados miembros de la Unión Europea de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros de la Unión (Frontex).
Human Rights Watch ha denunciado el fallo de Bulgaria al no proveer de asistencia humanitaria a los refugiados, incluyendo comida adecuada y un lugar digno en el que permanecer, ya que los centros de recepción carecían de calefacción, ventanas y sistemas de fontanería. Los procedimientos por los que se detenía a los refugiados también han sido objeto del informe de la organización, que ha condenado los malos tratos, largas esperas y la ausencia de programas para apoyar y reintegrar a los refugiados.
Abdulá, un refugiado que llegó a la frontera con Bulgaria en enero, ha dicho a HRW, mientras mostraba las cicatrices, que el policía que se encontraba en la frontera comenzó a golpearle en cuanto le cogieron. Tras intentar escapar, le golpearon con más fuerza y le montaron en un jeep en el que le llevaron a la frontera con Turquía, donde le indicaron el camino de vuelta. Abdulá fue separado de su mujer y su hijo al ser capturado por la policía.
Con la ayuda de la Unión Europea y, aunque coincide con la política de devoluciones, la situación humanitaria en Bulgaria ha mejorado en 2014 ya que se ha registrado un descenso de un 27 por ciento en el número de refugiados desde finales de 2013.
"La condiciones de recepción de refugiados en Bulgaria han mejorado comparadas con las pésimas condiciones registradas a finales de 2013" ha dicho Freick. "Pero estas mejoras impresionan menos cuando se comparan con los esfuerzos de Bulgaria para prevenir más peticiones de asilo por parte de refugiados, lo cual viola las obligaciones legales del país para con los peticionarios de asilo"
El Consejo de Ministros búlgaro se ha referido a la nueva política como un "plan de contingencia de crisis", pero ésta "crisis" debe de contemplarse en su totalidad: las cinco primeras semanas de 2014 casi un centenar de refugiados llegaron a Bulgaria pero más de 20.000 sirios entraron a Turquía, país al cual Bulgaria está devolviendo los refugiados que intentan acceder. En Turquía, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) actualmente hay más de 700.000 refugiados.
"Bulgaria se encuentra con un reto humanitario y su capacidad es limitada", ha declarado Freick, que añadía: "A pesar de sus limitaciones devolver gente a puñados no es manera de respetar los derechos de los refugiados y emigrantes"