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Más de 30 asesinatos y ni un sólo remordimiento

Esposada a un oficial, y blandiendo una pistola de pega, Inessa Tarverdiyeva reconstruye ante las autoridades rusas uno de sus numerosos crímenes. Sin ningún remordimiento, esta antigua profesora de guardería relata cómo disparó contra una patrulla policial. Lo hizo junto a su pareja y cómplice, fallecido durante el tiroteo que llevó a su detención. De vuelta al juzgado, la mujer vuelve a provocar escalofríos en sus interrogadores. Creen que es sincera cuando les responde así. "No sé cuánta gente he matado." ¿No lleva la cuenta?. "No." Los investigadores temen que sus víctimas puedan ser más de treinta. La propia hija de la asesina colaboraba en los homicidios. Completaban la banda su hermana y su cuñado, un policía que borraba las posibles pistas. En la vivienda familiar se ha encontrado este arsenal y estas joyas. Los acusados reconocen que a veces mataban por dinero y, otras, por placer. Entonces escogían a agentes de la ley como Vassily. Su madre trata de consolarse pensando que el historial de terror de la banda ha terminado.