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Irán, Afganistán y Pakistán firman un pacto de seguridad y cooperación energética

Los presidentes de Irán, Afganistán y Pakistán firmaron hoy un acuerdo de seguridad regional durante una cumbre celebrada en Teherán que el mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad, aprovechó para volver a exigir la salida de las tropas de EEUU de la región.
"Aunque su presencia se mantiene bajo el pretexto de la estabilidad, en ningún caso contribuye a la desarrollo económico y de la seguridad regional", denunció Ahmadineyad al término de la reunión.
Una idea similar expresó su colega paquistaní, Ali Asif Zardari, quien en declaraciones divulgadas por la agencia semi-oficial de noticias Fars subrayó que "la zona hace frente a diferentes retos, incluido el de haber permitido a las grandes potencias convertirse en nuestros vecinos".
En este sentido, tanto el mandatario paquistaní como su colega iraní reafirmaron que la solución final debe ser regional y compartida por los tres países, ya que hacen frente a desafíos comunes como el narcotráfico y el acoso de los movimientos islámicos de corte extremista.
"Resolver los problemas de hoy exige recuperar las relaciones de amistad y hermandad y reafirmar los lazos comunes para solucionar los problemas de una región que comparte historia, amigos y enemigos", afirmó Ahmadineyad.
Zardari puntualizó, por su parte, que "es nuestro deber hacer uso de todos nuestros potenciales para ofrecer una vida mejor a las generaciones venideras".
El narcotráfico, el terrorismo en manos de los movimientos extremistas islámicos y el desarrollo como vía para acabar con ambas lacras fueron los asuntos principales de una cumbre que debía haberse celebrado el pasado martes y que fue pospuesta a requerimiento del mandatario paquistaní.
Durante el encuentro, los mandatarios firmaron un comunicado final sobre seguridad regional y cooperación económica y energética del que apenas han trascendido detalles.
Además, reafirmaron su compromiso para mantener como prioridad la lucha contra el narcotráfico.
Los tres países comparten una de las fronteras del mundo con mayor tráfico de estupefacientes, ya que Afganistán está considerado el primer país productor de opiáceos del planeta.
En territorio afgano y paquistaní actúan, asimismo, grupos islamistas asociados a la milicia islamista Taliban dedicados al tráfico de armas y que en ocasiones se infiltran en territorio iraní, sobre todo desde a frontera afgana.
Irán insiste en que la médula del problema es la presencia de las fuerzas internacionales, estacionadas en Afganistán desde 2002, aunque las raíces del conflicto se remontan a los inicios del siglo XIX, durante la colonización británica del país.
Además, Teherán está muy preocupado por la posibilidad de que la presencia militar estadounidense en el vecino Afganistán se transforme, a su vez, en una flagrante injerencia política.
Esos temores crecieron esta misma semana, una vez que el diario norteamericano The New York Times publicó que el ex representante diplomático de Washington en Afganistán, Irak y Naciones Unidas, Zalmay Khalilzad, podría convertirse en la mano derecha del actual presidente afgano.
Al término de la cumbre, los presidentes Ahmadineyad y Zardari aprovecharon la cita en Teherán para rubricar el acuerdo final para la construcción del denominado "gasoducto de la paz", que permitirá vender gas iraní a Islamabad.
El proyecto, en el que en un principio también estaba embarcada la India, arrancó en 2006 con la participación de las tres capitales implicadas.
Sin embargo, el pasado septiembre Nueva Dheli decidió abandonar las reuniones tripartitas y expresó su deseo de negociar los aranceles y las impuestos de tránsito del gas de forma bilateral con Islamabad.
El gasoducto costará más de 4.500 millones de dólares, necesitará al menos 7.000 millones de dólares de inversión y se espera que pueda estar operativo en un plazo no superior a cinco años desde la firma final.
Según ambas partes, está previsto que India pueda unirse al proyecto en el momento que lo considere oportuno.
Irán guarda sobre su subsuelo las segundas mayores reservas probadas mundiales de gas, que representan casi un 15 por ciento de las que existen en el planeta.