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Japón cumple su desafío internacional con la caza de más de 330 ballenas en tres meses

Una flota de pesqueros japoneses ha regresado ayer jueves a puerto tras dar muerte, durante los últimos tres meses, a un total 333 ballenas minke en su primera cacería por el Antártico desde que la Corte Internacional Justicia (CIJ) fallara hace dos años en contra de este tipo de prácticas.
Del total de ballenas cazadas, unas 230 eran hembras y el 90 por ciento estaban embarazadas, según el informe de la Agencia Pesquera de Japón, recogido por la cadena CNN.
La agencia ha anunciado el retorno de la flota "tras cumplir con la cuota anual" de piezas tras reiterar que la misión cumplía "un objetivo científico" para "estudiar las ballenas". La expedición, formada por cuatro barcos, es el principio de una iniciativa por la que Japón tiene previsto matar a más de 4.000 ballenas minke en los próximos 12 años
En realidad , lo que ha hecho Japón, según numerosas ONG pro medioambientales, es aprovecharse de un extraño argumento legal: una exención a una prohibición de la caza de ballenas internacional de 1986. En virtud de dicha exención, se permitiría la caza si hay "intenciones científicas".
Japón y Australia llevan 30 años recurriendo a este objeto legal para justificar sus cacerías. Concretamente, Japón argumenta que estas operaciones tiene la intención de "controlar la población de ballenas en el Antártico", algo que para asociaciones como Greenpeace se trata de una simple excusa.