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Kenia argumenta que Somalia es ya un país "seguro" y puede recibir a los refugiados

El Gobierno de Kenia ha insistido en su deseo de cerrar el campo de refugiados de Dadaab, el mayor del mundo, y ha argumentado que Somalia es ya un país "seguro" y puede recibir a las cientos de miles de personas que han huido durante los últimos años, una tesis que contradice los llamamientos de Naciones Unidas.
Los gobiernos de Kenia y Somalia y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) firmaron en 2013 un acuerdo para impulsar la vuelta voluntaria de los refugiados somalíes. Este programa no ha logrado el respaldo esperado y, tres años después de su entrada en vigor, 350.000 personas siguen viviendo en Dadaab.
El ministro del Interior keniano, Joseph Nkaissery, ha alegado que los campos de refugiados se han convertido en escondite de terroristas y ha dado por superado el conflicto en el país vecino, a pesar de las advertencias en este sentido de ACNUR. "Somalia ahora es segura y está lista para recibir a su gente", ha subrayado el ministro, en una comparecencia ante los medios este miércoles recogida por 'The Nation'.
CAMBIOS INMINENTES
El Gobierno de Kenia anunció la semana pasada la desaparición del Departamento para Asuntos de Refugiados y, por extensión, el fin de su política de acogida. A corto plazo, la nueva directiva implica que los nuevos solicitantes de asilo no recibirán automáticamente el estatus de refugiado.
Nkaissery ya ha confirmado que el Ejecutivo ha reservado 1.000 millones de chelines (8,7 millones de euros) para completar el cierre de Dadaab. Un portavoz del Ministerio, Karanja Kibicho, ha adelantado que el objetivo será iniciar las repatriaciones antes de noviembre y que, para mayo de 2017, el campamento podría estar ya clausurado, según 'The Star'.
El Gobierno keniano ha optado por centrarse en Dadaab y dejar aparcado el campo de Kakuma, ubicado cerca de las fronteras con Burundi y Sudán del Sur y teóricamente también afectado por el anuncio. Kibicho ha sugerido ahora que su cierre podría no ser inminente, en la medida en que "no supone ninguna amenaza" en términos de seguridad.
Agencias y organizaciones de todo el mundo han alzado la voz en los últimos días para pedir a Nairobi que reconsidere su decisión y garantice los derechos de los miles de refugiados; unos 600.000 según las cifras de ACNUR.
AYUDA
El Ejecutivo de Kenia ha advertido de que no debería asumir toda la responsabilidad por la atención a estas personas. Según Kibicho, la comunidad internacional ha "abdicado" en su ayuda, ya que Kenia no ha recibido los 10.000 millones de chelines (87 millones de euros) "prometidos" en los últimos años, sino "sólo" 1.000 millones de chelines.
No obstante, el portavoz ha aclarado que su Gobierno no variará su reciente decisión "aunque reciba 1.000 millones de dólares por refugiado". "Nuestro interés nacional está por encima de nuestras obligaciones internacionales", ha remachado.