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Kiir destituye al jefe del Ejército días después de la masacre de civiles en Bentiu

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, ha destituido este miércoles al jefe del Ejército, el general James Hoth Mai, sin citar motivos sobre su decisión, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.
Mai, miembro de la misma tribu que el exvicepresidente y ahora líder rebelde Riek Machar, los neur, ha sido reemplazado por el general Paul Malong, quien ha sido nombrado nuevo jefe del Estado Mayor.
El anuncio ha llegado apenas unos días después de la masacre de centenares de civiles en el estado sursudanés de Bentiu después de que las tropas leales a Machar se hicieran con el control de la ciudad de Bentiu, ubicada en el estado de Unidad (norte).
Los ataques tuvieron lugar entre el 15 y el 16 de abril, en el mismo periodo de tiempo que la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) sacaba a cientos de civiles, algunos heridos, que habían estado refugiados en lugares entre Bentiu y Rubkona. La Misión de la ONU protege actualmente a más de 12.000 civiles en su base y a más de 60.000 alrededor del país.
En el hospital de Bentiu, varios hombres, mujeres y niños de etnia nuer fueron asesinados el 15 de abril por esconderse y rechazar unirse a otros nuers que habían salido a animar a los miembros del SPLA cuando entraron en la ciudad.
Según la Misión de la ONU en Sudán del Sur, el SPLA también entró en la mezquita de Kali-Ballee, donde los civiles se habían refugiado. Allí separaron a la gente por nacionalidades y grupos étnicos y mataron a algunos de ellos. "Más de 200 civiles fueron supuestamente asesinados y alrededor de 400 resultaron heridos en la mezquita", ha dicho la UNMISS.
En una iglesia católica y en las instalaciones desocupadas del campo de alimentos, los soldados del SPLA repitieron el mismo procedimiento: preguntaron a los civiles quiénes se habían refugiado allí para identificarlos por etnias de origen y nacionalidades. De esta manera, procedieron a su selección y mataron a varios de ellos.
En una entrevista a la Radio de la ONU, el portavoz de la UNMISS, Joseph Contretras, ha afirmado que junto con la condena del baño de sangre en Bentiu, la Misión desaprueba el discurso de odio y la incitación a la violencia como algo "especialmente lamentable y desafortunado, dado lo que ocurrió en Ruanda hace 20 años, cuando las estaciones de radio se utilizaron para retransmitir mensajes de odio" que encendieron la tensión y desencadenaron una matanza étnica en el país.
Aunque es difícil establecer una conexión directa entre los mensajes de odio y la violencia que estalló el 15 de abril, "como mínimo, la emisión de estos mensajes envenena todavía más el clima político y social de esta parte de Sudán del Sur y polariza más los importantes grupos étnicos de la región".