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Kosovo divide al mundo

El 17 de febrero de 2008, Kosovo anunciaba su independencia unilateral de Serbia. Hasta el momento, 54 países, entre ellos Estados Unidos o Japón, han reconocido la legitimidad del nuevo Estado. Otras potencias, como Rusia, China o Brasil, no lo han hecho. En la Unión Europea, España es uno de los cinco países, junto con Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumanía, que no acepta el nuevo estatus de la provincia de mayoría albanesa. Y mientras, Serbia, anhela con entrar en la Europa unida.
El conflicto entre Serbia y Kosovo es uno más de los que tuvieron lugar en la ex Yugoslavia desde comienzos de los años noventa. La mayoría albano-kosovar que habita la región independentista, que representa un 12 por ciento del territorio serbio, venía exigiendo un Estado soberano, deseo alcanzado, finalmente, el pasado año.
Aquel 17 de febrero, Hashim Thaci, ex líder guerrillero y ahora primer ministro kosovar, se dirigió al Parlamento de Kosovo para proclamar, de forma unilateral, la independencia de la provincia bajo control de la OTAN con respecto a Serbia, cuya respuesta no se hizo esperar.
El presidente serbio, Boris Tadic, aseguró en ese momento que su país no reconocería nunca un Kosovo independiente. Su primer ministro, Vojislav Kostunica, fue más allá y afirmó que Serbía luchará, "sin el uso de la fuerza", por recuperar la región. Además, Kostunica atribuyó "a la política de la fuerza de Estados Unidos, que impone la fuerza por encima de la ONU", la responsabilidad de la evolución en Kosovo, y denunció que la UE "bajó la cabeza y violó sus propias normas por los intereses de EEUU".
¿Cuál es la posición del Gobierno español?
Serbia mantiene que Kosovo es una provincia autónoma dentro de su propio territorio, en cumplimiento de la Resolución 1.244 de Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y considera su independencia una violación del derecho internacional. Es la tesis defendida por los países contrarios al Estado soberano kosovar. Entre ellos España.
En la reciente visita a España del presidente serbio, José Luis Rodríguez Zapatero reafirmó la postura española. "Es la postura que hemos mantenido y la que mantendremos en el futuro, desde nuestras convicciones en torno al derecho internacional y también desde nuestras convicciones políticas", argumentó el jefe del Ejecutivo español ante su homólogo serbio.
Ese mismo día, Zapatero subrayó el compromiso de España con la estabilidad y la paz en los Balcanes y con la aspiración de Serbia a ingresar en la Unión Europea. Tadic, por su parte, veía compatible la negativa española al reconocimiento de Kosovo con que mantenga tropas en esta provincia. Pero ahora España ha decidido retirarse de la zona, abandonando así una misión en la que lleva participando diez años y en la que actualmente tiene un contingente de 630 militares.
Tropas españolas patrullan la ciudad de Mitrovica. Foto: EFE.
Misión española en la zona
Las tropas españolas llegaron a la región en 1999, con el fin de la guerra entre los independentistas albano-kosovares y Serbia. Lo hicieron bajo el amparo de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de 10 de junio de 1999, que autorizó el despliegue de una fuerza multinacional liderada por la OTAN para contribuir al proceso de consolidación de la paz y la estabilidad en Kosovo.
Se trataba de asegurar la libertad de movimientos de las etnias, proporcionar seguridad a las minorías, proteger los bienes patrimoniales, reconstruir infraestructuras y mantener contactos con las autoridades civiles, religiosas, ONG y población civil.
Aunque seguramente quede mucho por hacer y el resultado del nacimiento de un nuevo Estado soberano en la zona siga dividiendo a toda la comunidad internacional, la ministra de Defensa española, Carmen Chacón, ha dicho que "la misión está cumplida; es hora de volver a casa".
MV