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Líbano acusa a la Guardia Revolucionaria iraní de usar el país como una "sala de operaciones"

El ministro del Interior de Líbano, Nuhad al Mashnuq, ha acusado este domingo a la Guardia Revolucionaria de Irán de utilizar el país como una "sala de operaciones" para sus actividades en Siria, Yemen y otros países de la región.
"Nuestra postura es clara respecto al rechazo a la interferencia de (el partido-milicia chií) Hezbolá y la Guardia Revolucionaria a la hora de usar Líbano como una sala de operaciones para sus actividades internacionales en Yemen, Siria y otros lugares", ha dicho.
"Haremos todo lo posible para evitar que Líbano se convierta en una espina persa en el muslo de los árabes", ha afirmado, recalcando que el Gobierno libanés "quiere evitar una confrontación militar o un conflicto sectario".
Las palabras de Al Mashnuq han llegado horas después de que el secretario general de Hezbolá, Hasán Nasralá, volviera a cargar contra Arabia Saudí por su papel en los conflictos en Yemen, Irak y Siria.
Nasralá ha manifestado además que las últimas medidas de Riad contra Líbano, entre ellas la suspensión de un programa de ayuda militar, "son una muestra del fracaso del reino en Yemen y Siria".
Arabia Saudí ha argumentado que las decisiones han sido adoptadas debido a la negativa del Gobierno libanés de unirse a la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) para declarar a Hezbolá como un "grupo terrorista".
Sin embargo, Al Mashnuq ha recalcado que "ha sido la negligencia de los países árabes hacia Líbano lo que ha hecho que se llegue a esta situación". "La decisión (saudí) fue tomada hace unas semanas, mientras nosotros hemos estado ofreciendo mártires durante los últimos diez años", ha remachado.
El propio ministro del Interior de Líbano rechazó esta semana declarar al partido-milicia chií como una organización terrorista, después de que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) lo incluyera en su 'lista negra'.
Arabia Saudí, suní y el mayor miembro del CCG, mantiene una influencia considerable en Líbano mediante el apoyo al político suní y exprimer ministro Saad Hariri.