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Lobsang Sangay, cerca de renovar su mandato como primer ministro del Gobierno de Tíbet en el exilio

El primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio, Lobsang Sangay, está cerca de renovar su mandato, según los resultados parciales de las elecciones celebradas el 20 de marzo, recogidos por el diario 'Tibet Sun'.
A falta de confirmación oficial, Sangay marcha en cabeza en el recuento con el 57,3 por ciento de los respaldos, mientras que su rival, Penpa Tsering, habría recabado el 42,7 por ciento de las papeletas. Los resultados oficiales serán anunciados por la comisión electoral tibetana el 27 de abril.
La votación ha tenido lugar después de que el Dalai Lama, de 80 años de edad, decidiera depositar su autoridad política en un sistema democrático como manera de preservar su legado, y los rumores sobre su precario estado de salud -- este año viajó a Estados Unidos para recibir tratamiento -- no han hecho más que reforzar la importancia de esta votación.
El líder electo o "Sikyong" será el único responsable de las decisiones políticas y diplomáticas, a la espera de que el Dalai Lama elija finalmente a su sucesor.
Este mismo lunes, el presidente del Comité de Asuntos Étnicos y Religiosos de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino --el principal órgano asesor del país--, Zhu Weiqun, ha acusado al Dalai Lama de "burlarse" del budismo por su afirmación de que no se reencarnará.
En un editorial en el diario estatal 'Global Times', Zhu ha recalcado que "el Dalai Lama sigue proclamando que su reencarnación es un asunto 'puramente religioso' y algo sobre lo que puede decidir, pero no tiene forma de forzar la admiración de los fieles".
"Ha proclamado que se reencarnará en un extranjero, en una abeja, en una 'rubia traviesa' o ha sugerido un fin de la reencarnación. Esto, además de ser una burla al budismo tibetano, es inútil a la hora de liberarle de la dificultad de la reencarnación", ha argumentado.
China celebró en septiembre una gran ceremonia para conmemorar el 50 aniversario de la autonomía del Tíbet, en una jornada en la que no faltaron críticas contra su líder espiritual exiliado, el Dalai Lama, a quien el Gobierno de Pekín acusa de ser un "separatista violento".
Por su parte, las autoridades del Tíbet en el exilio denunciaron que su patria está ocupada por China y pidieron más autonomía, días después de que el presidente chino, Xi Jinping, prometiese un alto al fuego contra el "separatismo" liderado por el Dalai Lama y sus seguidores.
La disputa se basa en si Tíbet, una amplia meseta con una población de solo unos tres millones de personas, es o no una parte integral de China. Pekín se ha reafirmado en que la región ha sido históricamente parte de China, algo con lo que las autoridades tibetanas en el exilio no están de acuerdo.