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MSF eleva a 18 los muertos en los enfrentamientos en un complejo de la ONU en Sudán del Sur

La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha elevado este jueves a al menos 18 los muertos en un enfrentamiento desatado entre grupos de etnias rivales en un complejo de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) en la ciudad sursudanesa de Malakal.
En su comunicado, ha indicado que entre los muertos figuran dos trabajadores de la organización que fueron atacados cuando se encontraban en sus viviendas, al tiempo que ha cifrado en 36 el número de heridos.
Los choques, ocurridos el miércoles por la noche, estuvieron protagonizados por jóvenes de las etnias shilluk y dinka refugiados en estas instalaciones. Los grupos utilizaron pequeñas armas y machetes en su lucha.
MSF ha indicado que los combates duraron unas tres horas y provocaron que unas 600 personas, en su mayoría mujeres y niños, se refugiaran en su hospital.
"Este ataque contra civiles es indignante y reclamamos que los grupos armados pongan fin a estas acciones", ha dicho Marcus Bachmann, coordinador de proyectos de MSF en el país.
La ONG ha indicado que alrededor de 40.000 personas se aloja en estos momentos en el campamento, destacando que muchas de ellas han llegado de zonas a las que no llegó ayuda humanitaria durante meses.
Los enfrentamientos han sido condenados por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, quien ha advertido a las partes contra azuzar las disputas étnicas, pidiéndolas que eviten acciones o declaraciones que empeoren la situación.
Asimismo, ha recordado a todas las partes implicadas, incluidas las fuerzas de seguridad del Gobierno, que las instalaciones de Naciones Unidas deben ser respetadas, recalcando que cualquier ataque contra ellas podría equivaler a un crimen de guerra.
La UNMISS facilita zonas de protección para civiles (POC, por sus siglas en inglés) desde la guerra civil iniciada en diciembre de 2013, en la que se enfrentaron fuerzas leales al presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y a un grupo rebelde liderado por Riek Machar.
Tras el incidente del miércoles, las tropas de la ONU han aumentado la vigilancia tanto dentro como fuera de las instalaciones de Malakal. Además, se ha puesto en contacto con las autoridades locales para tratar de rebajar la tensión.