Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

MSF, obligada a evacuar Idomeni durante varias horas por los gases lanzados por la Policía griega

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado que los gases lacrimógenos lanzados el miércoles por la Policía griega en el campo de Idomeni le obligaron a evacuar su clínica y a los doce pacientes que estaba tratando allí, cinco de ellos niños.
"El gas entró en la clínica de MSF, por lo que el equipo se vio obligado a evacuar el recinto, llevándose con ellos a los doce pacientes que estaban en su interior, cinco de los cuales eran niños", ha asegurado la organización, en un comunicado.
Los equipos de MSF continuaron con sus actividades médicas fuera del área principal del campamento hasta que esta mañana pudieron regresar y reanudar completamente sus actividades. "Se trataba de una situación desesperada. Cuando el gas lacrimógeno entró en nuestra clínica, tuvimos que evacuar a los pacientes y llevarlos hasta las afueras del campo", ha contado Cristian Reynders, coordinador de terreno de MSF en Idomeni.
"Con la ayuda de algunos pacientes, tuvimos que coger en brazos a los cinco niños que estaban en el hospital y llevarles de inmediato hasta un lugar seguro. Nos vimos obligados a referir a uno de estos niños a un hospital griego para que pudiera continuar allí con su tratamiento y seguimos atendiendo a los demás con los medios de los que disponíamos. Cuando la situación se calmó, volvimos al campo para distribuir agua a todos aquellos que lo necesitaban", ha asegurado.
Tras repartir 240 litros de agua entre aquellos que habían sido víctimas de los gases, MSF ha contado que las "hostilidades" entre los refugiados y la Policía griega volvieron a estallar. "Empezaron a llegar muchos más refuerzos policiales, por lo que cientos de personas, entre las que había muchas mujeres y niños, se vieron obligadas a huir del campo para ponerse a salvo", ha señalado.
En ese momento, por razones de seguridad, MSF tomó "la difícil decisión de evacuar a todo el personal que tenía en Idomeni". "Cientos de mujeres y niños salieron huyendo. Tres largas columnas de personas huían asustadas por el miedo. No pude dormir en toda la noche. Fue muy duro tener que tomar la decisión de irnos, pero no podíamos permanecer en el campo en esas circunstancias", ha indicado Reynders.
"Los líderes europeos han abandonado a esa gente tras unas fronteras cerradas y les han dejado en unas condiciones inhumanas. Cada día que pasa, esta gente se encuentra más desesperada: no tienen acceso a solicitudes de asilo, ni a procesos de reubicación o de reagrupación familiar. En definitiva, no se les está ofreciendo ninguna alternativa humana. Idomeni es el reflejo más claro del coste humano que tienen las políticas migratorias de la Unión Europea", ha explicado.
MSF ha recordado que entre 6.000 y 9.000 personas se encuentran varadas en Idomeni tras el cierre de la frontera de Grecia con Macedonia en marzo de 2016.
Durante los últimos meses, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha atendido a bebés de tan sólo seis semanas de edad que han sido rociados con gases lacrimógenos. Los equipos de la organización también han tratado a niños de diez años que presentaban heridas provocadas por balas de goma.
La semana pasada, el equipo de MSF concluyó una campaña de vacunación para proteger de enfermedades prevenibles a los más de 3.000 niños del campo.