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MSF reclama una acción urgente para frenar la rápida propagación del cólera en la ciudad yemení de Abs

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha reclamado este lunes que se reanuden y mejoren con urgencia los suministros de agua potable y las actividades de saneamiento en la ciudad de Abs, en el norte de Yemen, el lugar más afectado por un brote de cólera que ya ha dejado más de 1.700 muertos y 300.000 posibles casos.
La ONG ha llamado la atención sobre la situación en Abs, donde "las pésimas condiciones de los sistemas de saneamiento y la carencia de agua potable están facilitando la propagación de la enfermedad, especialmente en las comunidades más pobres y remotas, que son las que más dificultades tienen para viajar hasta los centros de salud".
"Estas condiciones eran un problema incluso antes del brote, pero ahora son algo muy preocupante. Si no actuamos inmediatamente, nos enfrentaremos a una crisis humanitaria aún mayor en las próximas semanas y meses," ha advertido Gabriel Sánchez, responsable de operaciones de MSF en Yemen.
La coordinadora de logística de MSF, Cristina Imaz, ha explicado que, "además de atender a los pacientes, es necesario que sus hogares sean desinfectados y que los suministros de agua sean clorados". "Los lugares donde se reúnen las personas --como mercados y estaciones de autobús-- necesitan desinfectarse regularmente", ha señalado.
Roger Gutiérrez, que ha sido coordinador del proyecto de MSF en Abs entre noviembre de 2016 y junio de 2017, ha advertido de que no dan abasto. "A los equipos de MSF nos sale el vapor por las costuras para atender las acuciantes necesidades de la población en Abs", ha dicho, de acuerdo con un comunicado de la ONG.
Abs "es un reflejo de lo que ocurre en el resto del país", ha apuntado. "Es un lugar hecho añicos por una guerra que supera ya los dos años, un sistema sanitario colapsado con hospitales destrozados por los bombardeos o, los que funcionan, sin personal ni recursos suficientes y decenas de miles de personas huyendo", ha relatado.
La ciudad pertenece a la gobernación de Hajá (norte), que alberga a 376.000 desplazados internos, el 25 por ciento de los cuales se encuentran en Abs. "Muchos han decidido asentarse en áreas remotas y sin acceso a los servicios básicos", algo que, de acuerdo con Gutiérrez, obedece al "miedo" a ser víctimas de nuevos ataques en los núcleos urbanos.
"Es el mismo miedo y la misma sensación de vulnerabilidad que vemos en pacientes, incluso en algunos compañeros, cuando en el hospital escuchamos sobrevolar algún avión. Por segundos, todo se congela. A veces hemos visto cómo algunas madres arrancan las vías de alimentación a sus hijos para salir corriendo", ha contado.
Gutiérrez ha recalcado que "muchos pacientes tienen que tomar decisiones muy difíciles, como invertir el dinero que les queda para traer a un miembro de la familia que está enfermo o desnutrido al hospital de MSF o dedicar ese dinero a dar de comer al resto".
"A menudo no tienen el dinero suficiente para pagar la gasolina o simplemente no hay un vehículo en el que llegar. Por no hablar de los continuos bombardeos y combates, el deterioro y la destrucción de puentes y carreteras, la llegada de la estación de lluvias, etcétera", ha enfatizado.
"Pero sea como sea, los pacientes siguen llegando" al hospital de MSF, que fue bombardeado en 2016. Desde que reanudó su actividad, el pasado noviembre, "las consultas de urgencia han tenido un incremento mensual superior al 20 por ciento", no solo por el cólera, sino también por los brotes de sarampión, malaria y tos ferina.
Desde que surgió el brote de cólera, el pasado mes de marzo, MSF ha atendido a más de 12.000 personas en Abs, un 20 por ciento del total de casos atendidos en nueve gobernaciones yemeníes y un cinco por ciento a nivel nacional, de acuerdo con la Organización Mundial para la Salid (OMS).
"Después de dos meses de crecimiento exponencial, el número semanal de casos de cólera disminuyó por primera vez a principios de julio, pero aún siguen llegando cientos de personas con esta enfermedad para conseguir tratamiento", ha subrayado la ONG.
Según un balance proporcionado este lunes por el director regional del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR), Robert Mardini, en Twitter, ya hay más de 300.000 posibles casos, unos 7.000 nuevos diarios. La OMS, por su parte, ha situado el número de muertes por esta enfermedad en 1.706.