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Malí, la FAO y el PAM emiten una alerta de emergencia alimentaria para el norte del país

El Gobierno de Malí, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PAM) han emitido una alerta de emergencia alimenticia en el norte del país, donde tres de cada cuatro hogares sufren inseguridad alimentaria y dependen de la asistencia proporcionada por diferentes organismos.
La población del norte de Malí, unos 1,3 millones de personas aproximadamente, tiene pocas posibilidades de recuperar su seguridad alimenticia debido al último conflicto en el país y por la crisis alimenticia del año pasado, que fue provocada por la irregularidad de las precipitaciones.
Las tres instituciones han alertado de que los ya limitados recursos de la zona se verán aún más reducidos debido al regreso de los desplazados internos y de los refugiados a sus hogares, que abandonaron durante el conflicto, y a que el número de personas que necesita asistencia aumentará.
Asimismo, han advertido de que la disminución del ganado de los últimos meses está teniendo una impacto grave en la seguridad alimentaria y en los medios de vida de la población agrícola y pastoril.
Según las tres instituciones, los efectos combinados de la crisis alimenticia y de la situación de seguridad en el país han dejado poco espacio para la recuperación.
Para poder continuar con sus operaciones en el país hasta el final de la estación seca, y responder a las necesidades de los niños, de las mujeres embarazadas y de aquellas que dan de mamar a sus hijos, el PAM necesita 67 millones de dólares (49 millones de euros).
Por su parte, la FAO necesita 12 millones de dólares (8,8 millones de euros) para poder proteger y restaurar los medios de vida de los hogares vulnerables del norte de Malí. La Organización de la ONU proporcionará insumos agrícolas de calidad, productos veterinarios para el ganado y equipos de pesca a unas 420.000 personas vulnerables.