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Mansour niega una vuelta a los tiempos de Mubarak y reitera su compromiso con la 'hoja de ruta'

Además, revela que está "revisando" las relaciones de Egipto con otros países
El presidente interino de Egipto, Adly Mansour, ha negado este martes que apoye un retroceso a los tiempos de Hosni Mubarak, reiterando su compromiso con la 'hoja de ruta' anunciada tras derrocar a Mohamed Mursi y revelando que incluso está "revisando" las relaciones con otros países.
En la primera entrevista televisada que concede desde que llegó al cargo, el pasado 3 de julio, que ha sido emitida a última hora del martes, Mansour ha rechazado las acusaciones de que pretende instalar un régimen similar al que Mubarak lideró durante tres décadas.
"Ninguna fuerza puede dar marcha atrás al reloj, ni al régimen de Mubarak ni al anterior", ha afirmado, al tiempo que ha aclarado que "lo que pasó el 25 de enero de 2011 fue un intento de crear un clon del régimen de Mubarak, pero con un tono religioso".
"Rechazo la idea de que las urnas son el final. El ex presidente (Mursi) las traicionó porque prometió una proyecto (gobernar para todos los egipcios) y rompió su promesa el primer día", ha argumentado. "La verdadera democracia es el imperio del pueblo por el pueblo, no para un grupo particular", ha sostenido.
Así, ha explicado que, a pesar del golpe de Estado, sigue empeñado en implementar la 'hoja de ruta' que anunció a su llegada al poder: enmendar la Constitución y celebrar elecciones legislativas y presidenciales el próximo año.
"La prioridad del Gobierno sigue siendo cumplir con la 'hoja de ruta' transicional para restaurar la seguridad e impulsar el crecimiento económico. Ni ha habido cambios, a pesar de los desafíos a los que nos enfrentamos. Si Dios quiere, cumpliremos el calendario", ha prometido.
Entre estos "desafíos" ha destacado el de la seguridad, en alusión a las multitudinarias acampadas para protestar por el derrocamiento de Mursi, que tras un mes finalmente fueron desalojadas violentamente el pasado 14 de agosto, dando lugar a enfrentamientos entre islamistas y uniformados que se saldaron con al menos 800 muertos y miles de heridos.
"Sé que la Policía se enfrenta a un gran criticismo por el desalojo de las acampadas pro Mursi --que no eran pacíficas--, pero intentó todas las vías pacíficas, sin que fuera posible. A pesar de ello, se contuvieron y aplicaron los estándares internacionales", ha defendido.
En consecuencia, ha negado que la Policía esté intentado establecer un Estado propio. "El aparato de seguridad es plenamente consciente de que ahora debe cumplir un nuevo papel para no perder la confianza del pueblo egipcio", ha indicado.
Mansour también ha justificado la declaratoria del estado de emergencia y el toque de queda durante un mes, aunque ha subrayado que "como hombre de leyes" no le gustaba. Interrogado sobre cuándo la derogará, ha dicho que "depende de la situación de seguridad".
NUEVO GOBIERNO
Por otro lado, el presidente interino se ha referido al nuevo Gobierno, revelando que ha dado "plenos poderes" al primer ministro, Hazem El Beblawi, para elegir a sus miembros, aunque le ha impuesto la obligación de crear un Ministerio de Justicia Transicional.
En este punto, ha querido explicar que intentó disuadir al ex vicepresidente Mohamed ElBaradei de que abandonara su cargo en señal de protesta por el violento desalojo de las acampadas pro Mursi, pero que no lo consiguió.
"Intenté que reconsiderara su decisión, pero insistió. En la carta que escribí para aceptar su renuncia le dije que me habría gustado que no tomara esa decisión en un momento tan crítico para la vida de Egipto", ha revelado, según informa el diario oficial 'Al Ahram'.
RELACIONES INTERNACIONALES
Asimismo, ha informado de que actualmente está revisando las relaciones internacionales de Egipto con el ministro de Exteriores, Nabil Fahmy, "para diferenciar entre nuestros verdaderos amigos y los que no deberían estar en esta categoría nunca más".
Mansour ha expresado su descontento con los países que condenaron el derrocamiento de Mursi, aunque lo cierto es que la mayoría --especialmente Estados Unidos y los europeos-- evitaron hablar de golpe de Estado y se limitaron a hacer un llamamiento al fin de la violencia.
En concreto, se ha referido a Qatar y Turquía, aliados del Gobierno de Mursi. "Nuestra paciencia se está acabando en relación con la postura qatarí. En cuanto a la postura turca, refleja falta de visión e intereses personales, sin darse cuenta de la gran cooperación bilateral. Esperamos mejorar nuestras relaciones con Turquía", ha añadido.
Interrogado en particular sobre Estados Unidos y la Unión Europea, aunque ha admitido que su posición todavía no es clara, ha considerado que paulatinamente se están alineando con el Gobierno interino. "Confío en que se den cuenta de que sus intereses solo se realizarán si coinciden con la voluntad del pueblo egipcio", ha advertido.