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Marina Silva, de 'tapada' del PSB a potencial presidenta

La ideología ecologista y la fe evangélica, principales señas personales de una política reconvertida políticamente
La exministra Marina Silva ha pasado en apenas una semana de una discreta aspirante a la Vicepresidencia por parte del Partido Socialista Brasileño (PSB) a asumir la responsabilidad plena de la candidatura, con unas perspectivas electorales que la sitúan como potencial rival de Dilma Rousseff en las próximas elecciones.
Silva, de 56 años, figuraba como 'número dos' de la candidatura de Eduardo Campos, pero tras el repentino fallecimiento de éste en accidente aéreo se ha visto catapultada de nuevo a la primera línea política. La exministra de Luiz Inácio Lula da Silva ya intentó alcanzar la jefatura de Estado en el año 2010, cuando bajo una bandera ecologista obtuvo el 19,3 por ciento de los votos.
Tras el plazo de deliberaciones de rigor, el PSB ha confirmado lo que ya se daba por hecho y ha designado a Silva como su nueva candidata a la Presidencia. Ahora, tiene menos de 50 días para convencer a la ciudadanía de que voten por una mujer de religión evangélica nacida en la pobreza, una hija de campesinos recolectores de caucho que aprendió a leer a los 16 años.
Los sondeos, sin embargo, parecen dar la razón a esta antigua ministra de Medio Ambiente a la que muchos han descrito como una antisistema. Un sondeo difundido el lunes por Datafolha concedía a Silva el 21 por ciento de los votos en la primera vuelta del 5 de octubre, un punto por encima del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves, y 15 por debajo de Rousseff.
La irrupción de Silva en la campaña ha reducido las posibilidades de la actual presidenta de lograr la victoria en primera vuelta e incluso dibuja un escenario igualado de cara a la segunda. Para ese hipotética segunda votación, la citada encuesta concedía a Silva el 47 por ciento de los votos, cuatro por encima de Rousseff, y el PSDB ya ha adelantado que pedirá el voto para el PSB si Neves no pasa el primer corte.
RESURGIR
Silva logró un meritorio tercer puesto en los comicios de 2010, pero posteriormente desapareció de la vida pública. Su popularidad volvió el año pasado, con motivo de la ola de manifestaciones sin precedentes que vivió Brasil y que puso sobre la mesa el descontento de ciertos sectores con el actual estrato político.
A Silva parece no haberle pasado factura su cambio de filas en los últimos años. La exministra ha abandonado dos partidos en el último lustro y, a día de hoy, sigue sin estar bien vista entre una parte del PSB que la considera una interesada recién llegada.
Hay quien le recuerda que el PSB fue un segundo plato después de que no lograse inscribir a su movimiento Rede para las elecciones, en gran medida por la resistencia manifestada por el Partido de los Trabajadores que ella representó en el pasado.
A favor, Silva cuenta con su peso en el movimiento ecologista, algo que por otra parte le perjudica entre una élite empresarial disconforme con ciertos llamamientos en materia de medioambiente. Asimismo, su fe atrae la adhesión de un gran número de evangélicos y las críticas de los defensores del aborto o de los derechos de los homosexuales.