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Mataba ancianos por la propina de una funeraria

Angelo Stazzi, enfermero de 64, es un asesino en serie. Ha podido matar hasta a siete ancianos por sobredosis de insulina. El motivo no es ni siquiera el de garantizar lo que muchos denominan "una muerte digna". El propósito era bien distinto: cuando sabía que la muerte era inminente, pues él mismo la había inducido, se ponía en contacto con una funeraria y recomendaba sus servicios a los familiares del fallecido. Una operación que le reportaba una comisión de unos míseros 50 euros.
La Policía tenía pinchado su teléfono desde hacía meses: Stazzi era sospechoso de un asesinato en 2001, precisamente de una ex compañera suya de hospital y también amante. El seguimiento de los movimientos del individuo detectó su nuevo cometido: inyectar insulina a pacientes de Alzheimer para después controlar la situación por teléfono, haciéndose pasar por médico, para, finalmente, cobrar la comisión de la funeraria.
Por lo pronto, los agentes han podido confirmar que Stazzi -este lo ha confesado además- es el asesino de la enfermera con la que mantuvo una relación sentimental, a la que enterró en el jardín de un chalet en el que había residido durante años, ahora vendido a otros propietarios. Lo de los ancianos está todavía por probar. Lo que está claro es que Stazzi no va a tener muchas ofertas laborales en el ámbito de la asistencia a enfermos de aquí a los próximos años...