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El policía que mató a Michael Brown en Ferguson declaró que fue agredido por el joven antes de dispararle

El agente de Policía Darren Wilson, que mató al joven negro Michael Brown en la ciudad de Ferguson hace dos meses en un acto que conmocionó al país y reabrió las protestas raciales, declaró ante los investigadores que temió por su vida durante un forcejeo previo con su víctima antes de abrir fuego, según han informado fuentes relacionadas con la investigación al diario estadounidense 'The New York Times'.
El agente explicó que disparó el arma en dos ocasiones desde su coche, donde se encontraba "atrapado" por el joven. Las investigaciones corroboran que la pistola fue disparada dos veces desde el vehículo: la primera bala impactó en el brazo de Brown y la segunda no hizo blanco.
Las pruebas forenses demostraron la existencia de sangre de Brown tanto en el arma como en la puerta del coche y en el uniforme del agente, que declaró que recibió puñetazos y arañazos de Brown que le dejaron con la cara hinchada y arañazos en el cuello.
Sin embargo, lo que no se explica es cómo el agente Wilston terminó disparando varias veces más a Brown una vez consiguió salir de su vehículo, ni las contradicciones con las versiones de algunos testigos, que aseguraron que Wilson disparó sin mediar provocación por parte del fallecido, cuya muerte detonó violentas protestas en esta ciudad estadounidense.
Con todo, las fuentes consultadas por el 'Times' han indicado que las pruebas halladas en el vehículo del agente son consistentes con su versión: Brown se aproximó a él cuando intentaba salir de su vehículo, le volvió a introducir de un empujón y entonces el agente repelió al joven de un disparo.
Por todo ello, la actual investigación que se está desarrollando en el marco de un posible delito contra los derechos civiles podría caer en el olvido si no hay pruebas contundentes que demuestren que el policía violó las prerrogativas y libertades de Brown cuando abrió fuego.