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Nativos toman dos válvulas del gasoducto de Camisea, informa la empresa

Un grupo de nativos ha tomado dos válvulas del gasoducto que conduce el gas del yacimiento peruano de Camisea, en la región sureña del Cuzco, informó hoy la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP).
Un comunicado de la empresa señaló que unos 50 nativos ingresaron el sábado a una de las instalaciones donde se encuentran las válvulas y que "manipularon equipos, afectando la operación del termogenerador".
"Luego se retiraron para permanecer alrededor de las instalaciones de la válvula", indicó TGP.
La empresa añadió que en un sobrevuelo por la zona "se pudo constatar" que en cercanías de otra de las válvulas "otro grupo de nativos ha cavado dos grandes fosas exponiendo un tramo de los ductos, poniendo así en riesgo sus vidas y la integridad del Sistema de Transporte de Camisea".
"Transportadora de Gas del Perú ha activado su plan de contingencia operacional", señaló, para luego decir que se ha comunicado "en varias oportunidades con dirigentes nativos para informar de la situación y los riesgos a que se están exponiendo sus comunidades".
TGP hizo un llamamiento a los nativos "en nombre de las cordiales relaciones, colaboración y mutuo respeto" para "que se retiren de las inmediaciones de estas instalaciones y no se expongan a estas situaciones de alto riesgo".
"Confiamos en que esta difícil situación se resuelva a la brevedad posible y que se restablezcan la condiciones de normalidad en el Sistema de Transporte, por el bien y la seguridad de todos", concluyó.
Los medios locales señalaron el sábado que unos 300 nativos de la comunidad selvática Machiguenga habían tomado el control de una de las válvulas del gasoducto.
El dirigente Plinio Capegari confirmó que los nativos mantendrán su medida de protesta hasta que el Gobierno derogue unas leyes que consideran lesivas a sus intereses.
Capegari dijo que este grupo de nativos es el mismo que la semana pasada tomó el pueblo de Machu Picchu, ubicado a las faldas de la célebre ciudadela inca, y obligó a la suspensión del servicio del tren de turistas.
Los medios locales informaron que a la zona han sido enviados unos 200 policías para intentar retomar el control de la válvula.
Los pueblos selváticos llevan ya más de un mes en paro indefinido, con la toma de estaciones petroleras y bloqueos de caminos y ríos, que ha puesto en peligro el abastecimiento de combustibles en varias ciudades de la selva.
Los nativos se niegan a levantar su huelga hasta tener avances concretos en el diálogo de las leyes que, en su opinión, vulneran los derechos a la propiedad de sus tierras y permiten el ingreso de las trasnacionales madereras y del petróleo.