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Nigeria pide ayuda para atender a los desplazados por la violencia de Boko Haram en el noreste

La inseguridad y la dispersión de los desplazados internos dificultan la actuación de las agencias humanitarias
El Gobierno de Nigeria necesita ayuda de la comunidad internacional para poder atender a los miles de desplazados por la violencia del grupo islamista Boko Haram en el noreste del país, donde se ha cobrado cientos de muertos, ante la falta de presencia de actores humanitarios en esta zona entre otras cosas por la falta de seguridad.
"No podemos satisfacer las necesidades de todos (los afectados), los recursos no son los adecuados. Estamos intentando hacer todo lo posible para satisfacer las necesidades pero no es fácil", ha reconocido el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA), Manzo Ezekiel, en declaraciones a la agencia de noticias de la ONU IRIN.
"Necesitamos la ayuda de las ONG internacionales. El Gobierno solo no puede hacerlo", ha defendido el portavoz de la NEMA, que junto con las agencias estatales de emergencia están llevando a cabo la respuesta humanitaria en esta parte de Nigeria.
De acuerdo con las últimas estimaciones de la NEMA, la violencia ha desplazado a casi 250.000 personas en los estados de Yobe, Borno y Adamawa solo entre enero y marzo de este año. Además, la mitad de los doce millones de personas que viven en estos estados están directamente afectados por la violencia.
Según la NEMA, muchos de los desplazados se enfrentan a condiciones "horribles" ya que en algunos casos hasta 500 personas comparten una letrina y el sistema sanitario está al borde "del colapso completo", ya que el 37 por ciento de los centros de atención primaria han cerrado.
Además, la mayoría de los desplazados con los que ha hablado la agencia estatal aseguran que han reducido sus comidas a una diaria. Así las cosas, la NEMA ha repartido alimentos a 200.000 personas, pero según sus estimaciones de marzo otras 50.000 también necesitan asistencia.
LENTITUD DE LA AYUDA
La asistencia se ha movilizado con lentitud por varios motivos, entre ellos que los desplazados internos son difíciles de localizar, ya que muy pocos viven en campamentos, mientras que la mayoría se encuentra con familiares o amigos en otras ciudades o se ha trasladado a los estados del sur.
"Los desplazados internos temen que serán atacados en campamentos por lo que prefieren trasladarse a zonas urbanas e instalarse con familias de acogida. Pero la capacidad de estas para absorberles se ha visto superada", ha explicado la representante de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en Nigeria, Choice Okoro.
"Tenemos que prestar asistencia a una población que no está en campamentos y que está en movimiento constante", ha subrayado. "La población desplazada de los tres estados bajo estado de emergencia normalmente vive con familias de acogida y entonces las familias de acogida son atacadas", ha añadido.
La violencia indiscriminada por parte de Boko Haram también está perjudicando el acceso a la ayuda y la negociación de acceso a las zonas afectadas está siendo complicada para las organizaciones humanitarias que lo intentan. "El problema en el noreste es un problema de seguridad; no tenemos ni idea de lo que pasará de un día para otro", ha reconocido Ezekiel.
De ahí el que no sean muchas las agencias humanitarias presentes en el noreste de Nigeria, principalmente por la inseguridad pero también porque se considera que el Gobierno nigeriano es fuerte y tradicionalmente ha proyectado la imagen de que es capaz de resolver sus propios problemas, pese a los persistentes niveles de desnutrición y a la tambaleante infraestructura sanitaria.
ONG PRESENTES
Según IRIN, solo alrededor de una decena de agencias están presentes en el noreste y pocas de ellas están atendiendo la situación humanitaria, entre ellas la Cruz Roja Nigeriana, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el Comité Internacional de Rescate, Acción contra el Hambre (ACH) y el Fondo de la Población de la ONU (UNPF).
Nigeria ha sido un país que tradicionalmente ha acogido a personas de otros países con problemas, como Níger y ha sido "considerado como uno de los países estables en esta región", ha resaltado Okoro. "Esta es la primera vez que tenemos este nivel de desplazamiento vinculado al conflicto y ha cogido tanto al país como a la comunidad internacional por sorpresa", ha reconocido la responsable de la OCHA.
"No podemos operar en Nigeria como si fuera un país de tres millones de habitantes porque tiene casi 200", ha subrayado, asegurando que cada vez se discute más como responder a la situación, en parte porque "los actores reconocen que Nigeria, en términos de su papel regional, no puede desmoronarse".