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El Nobel de la Paz iraní cree que la alta participación es una petición de cambio

La Nobel de la Paz del 2003 Shirin Ebadi, durante la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde en la capital balear, con motivo de la conferencia que pronunciara esta noche- EFEtelecinco.es
La Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi interpreta la alta participación que se registra en las elecciones presidenciales de Irán como el reclamo ciudadano de "un cambio sustancial y profundo, y no cualquier tipo de cambio", en el Gobierno del país.
Ebadi, que obtuvo el Nobel en 2003 por su lucha a favor de los derechos humanos en Irán, ha mantenido esta tarde un encuentro con los periodistas en Palma antes de dar una conferencia, invitada por el Club Diario de Mallorca.
En su valoración de los comicios que se celebran hoy en el país árabe, ha lamentado que, aunque salga elegido un presidente reformista, las cosas no cambiarán mucho en Irán, puesto que el presidente, según la Constitución, "tiene muy poco margen de maniobra en el Gobierno".
Ha recordado, por ejemplo, que el ex presidente Mohmad Jatamí, que estuvo dos mandatos en el poder, "no tuvo la posibilidad de implantar los cambios que prometía".
En su repaso a las deficiencias de los derechos humanos en su país, Ebadi ha afirmado que "las elecciones no son libres en Irán", ya que los candidatos no pueden tener en su historial ninguna crítica al Gobierno o a la Constitución.
Como consecuencia de ello, ha afirmado que de las 430 candidaturas presentadas para estas elecciones solo han prosperado cuatro.
Aparte de este aspecto, la abogada, jueza y escritora iraní ha destacado que las leyes de su país "están bastante lejos de los principios fundamentales de los derechos humanos" y albergan discriminación racial y de género.
Ha recordado que "la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre", ya que, por ejemplo, la indemnización que se paga por su muerte en accidente es un 50 por ciento menos que la del hombre o el testimonio de dos mujeres equivale al de un hombre.
En este sentido, ha indicado que el apartado de los derechos de las personas de la Constitución de Irán "no se tiene en cuenta en absoluto" y se debería aplicar, al tiempo que ha añadido que "las leyes no son eternas", pues son "como la ropa para una persona", que se tiene que cambiar a medida que crece.
Respecto a las relaciones de Irán con Estados Unidos, ha deseado que mejoren para "pensar en el futuro y arreglar las diferencias entre los pueblos".