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El secretario de la OEA pide mayor coordinación para frenar el narcotráfico y esclarecer lo ocurrido en Iguala

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha expresado este martes su profunda consternación por la desaparición de 43 estudiantes mexicanos tras los enfrentamientos con la Policía en Iguala, estado de Guerrero, y ha pedido que se trabaje conjuntamente para frenar el narcotráfico.
Según las últimas declaraciones de algunos de los sicarios detenidos y que han confesado, un número indeterminado de los jóvenes habrían sido ejecutados por orden de las bandas de crimen organizado de la zona. Durante el fin de semana las autoridades descubrieron varias fosas comunes de las que se han exhumado 28 cadáveres calcinados y mutilados. La forma en la que se encontraron los cuerpos apunta, según las investigaciones, al crimen organizado.
Insulza ha manifestado su apoyo al Gobierno después de que el presidente, Enrique Peña Nieto, dijera que no va ha permitir que este brutal crimen quede sin el castigo de la justicia. Además, Insulza ha destacado lo importante que es mejorar el trabajo conjunto entre las autoridades de todas las regiones para luchar contra el narcotráfico, una fuerza "capaz de asesinar, corromper y aterrorizar a los pueblos del continente", ha dicho.
"Estos asesinatos enlutan no sólo a los mexicanos, sino a todos los países de América, que han concordado en que el fenómeno de la violencia criminal de los narcotraficantes que los afecta sólo se puede combatir de manera conjunta", ha dicho Insulza tras pedir el esclarecimiento de unos asesinatos que ha calificado de "tan inhumanos como absurdos".
El pasado 27 de septiembre 43 estudiantes del centro Normal Raúl Isidro Burgos desaparecieron después de que se registraran enfrentamientos con las fuerzas de seguridad durante una manifestación en la que hubo además seis muertos y 17 heridos. Inicialmente se dio por desaparecidos a 58 jóvenes, pero quince de ellos aparecieron posteriormente. Fueron los propios responsables del centro de estudios los que explicaron que los jóvenes habían estado escondidos por miedo y para evitar represalias. Ahora se espera a los resultados de las pruebas de ADN para confirmar si los cuerpos de las fosas comunes se corresponden con algunos de los estudiantes desaparecidos.