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La OIM alerta de las condiciones en las que siguen viviendo muchos ecuatorianos tras el terremoto

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha advertido sobre las malas condiciones en las que viven los 73.000 desplazados que generó el terremoto de Ecuador del pasado 16 de abril.
Casi dos meses después del seísmo de magnitud 7,8 en la escala de Richter que dejó alrededor de 660 muertos, los desplazados del terremoto siguen teniendo problemas con la vivienda, el agua y la higiene entre otros.
La OIM ha comunicado que alrededor de 30.000 personas viven en "refugios espontáneos", al aire libre o acogidos en alguna casa de terceros. El 60 por ciento de estos sitios no está coordinado por el Gobierno ecuatoriano por lo que algunos carecen de diversas garantías.
Aparte de la vivienda, el acceso a agua potable se ha convertido en un problema, con un 36 por ciento de los desplazados disponiendo de menos de dos litros de agua al día, así como también empeoran las condiciones de higiene y salubridad.
La OIM ha recalcado la necesidad de letrinas, asegurando que hay casos en los que no hay letrinas o hay una para 70 personas o más, creando así un problema de salud y aumentando el número de insectos que transmiten enfermedades.
"Hemos estado aquí desde el terremoto y uno de nuestros principales problemas es la falta de agua y duchas. No tenemos espacio para cocinar y los niños se ponen enfermos de vez en cuando por las condiciones en las que vivimos", ha dicho una mujer que vive en uno de los "refugios espontáneos".
"El Gobierno de Ecuador responde de una manera impresionante y las condiciones de vida en los campos son bastante buenas", ha declarado el director de la operación de la OIM en Ecuador, Damien Thuriaux. "Ahora el reto es mejorar las condiciones de aquellos que, con motivos justificados, no quieren estar en los campos y necesitan ayudas específicas", ha añadido.