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Una ONG denuncia 'pruebas de virginidad' a mujeres acusadas de "delitos morales" en Afganistán

Los exámenes se hacen sin el consentimiento de las mujeres y provocan efectos psicológicos y sociales en ellas
Numerosas mujeres de Afganistán han sido objeto de pruebas médicas para comprobar su virginidad tras haber sido acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, generalmente sin su consentimiento, y pese a las consecuencias psicológicas que para ellas tiene esta práctica, ha denunciado la Comisión Independiente para los Derechos Humanos en Afganistán (AIHRC).
En un informe, esta organización ha denunciado que la Policía, los fiscales o los tribunales recurren a los forenses para realizar estas pruebas en casos de "delitos morales" con el fin de "demostrar si ha habido una relación sexual o desfloramiento de la virginidad" y sin que la mujer dé su consentimiento para ello.
En este sentido, la AIHRC ha lamentado que el resultado de estas pruebas "sea normalmente aceptado como una prueba fiable" por la justicia y que "la persona acusada o víctima sea castigada" conforme a ello, sin tener en consideración "la precisión científica y técnica" de este tipo de exámenes.
La comisión ha realizado entrevistas a 53 mujeres --de entre 13 y 45 años-- detenidas en las cárceles del país y que fueron "acusadas de delitos morales". Del total, 45 de ellas (81,1%) fueron acusadas de adulterio, ocho (15,1%) por adulterio y escapar de su hogar y dos por adulterio, beber alcohol y secuestro.
En 38 de los casos, se les realizaron pruebas de virginidad, a 29 de ellas sin su consentimiento, mientras que las nueve restantes aceptaron con el fin de demostrar su inocencia. Además, la AIHRC ha constatado que en 16 de los casos (30,2%) se les realizaron las pruebas en dos ocasiones, a dos en tres y a otras dos en hasta cuatro ocasiones.
LA VIRGINIDAD, TEMA SENSIBLE
La AIHRC reconoce que "la virginidad es una cuestión muy sensible en buena parte de las sociedades tradicionales y conservadoras" de Afganistán, donde "el himen intacto de una mujer soltera equivale al prestigio y el honor de sus familias e incluso su tribu". Demostrar que la mujer no llegó virgen al matrimonio suele conllevar un castigo e incluso en algunos casos la muerte, lamenta.
Sin embargo, el informe recuerda que la presencia o no del himen no significa que la mujer haya mantenido relaciones sexuales, puesto que algunas lo pierden durante sus primeros años de vida por distintas circunstancias e algunas incluso nacen sin él, mientras que otras lo mantienen pese a haber mantenido relaciones.
La organización ha advertido de que las 'pruebas de virginidad' son "contrarias a la Constitución de Afganistán" y "al espíritu general de la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres", ya que de hecho puede considerarse como "un tipo de violencia y degradación".
En este sentido, ha defendido que "las 'pruebas de virginidad' son una violación del derecho a la privacidad y nadie tiene el derecho a violar ese derecho" y ha incidido en que hacer estos exámenes sin el consentimiento de la mujer puede considerarse como "acoso sexual e incluso en algunos casos como agresión sexual", además de una "tortura", dados los efectos psicológicos que tiene.
NO HAY UN PROCEDIMIENTO ESTIPULADO
Asimismo, la comisión ha subrayado que "no existe un procedimiento sobre la realización de las pruebas ginecológicas practicadas por los órganos de seguridad o forenses y la justicia" en el que se estipule "quién y por qué cargo o bajo qué condiciones" deben realizarse estas pruebas.
Según el informe, estas pruebas son realizadas normalmente "en presencia de otras personas y de guardias varones en los centros de detención" y suelen combinarse cono "amenazas, insultos y humillación". Además, en ocasiones se realizan dos tipos de pruebas, una primera para ver si el himen está intacto y, si no se consiguen pruebas, se realiza "un examen anal para comprobar si ha habido sodomía".
También hay casos en que se hacen pruebas a mujeres casadas y viudas en busca de esperma, pero la comisión considera "difícil", "dadas las instalaciones y el estado de la atención médica" en Afganistán, demostrar que el esperma sea o no del marido.
Por otra parte, la AIHRC ha hecho especial hincapié en los efectos psicológicos que tiene para las víctimas el ser sometidas a estas pruebas, sumiéndolas en la depresión, el estrés y el trauma, así como los efectos a nivel social, puesto que puede perjudicar no solo su "dignidad y prestigio" sino el de su familia y afectar sus relaciones sociales.
Asimimismo, de saberse, "podría violar su derecho a casarse", ya que disminuye sus opciones de encontrar un marido tras haber sido sometida a esa prueba o éste podría repudiarla si se entera a posteriori de lo sucedido.
Por todo ello, la AIHRC ha recomendado al Gobierno afgano "la prohibición de los exámenes ginecológicos forzosos mediante un decreto legislativo" y que dejen de realizarse estas pruebas lo antes posible. Asimismo, pide que se ofrezca "tratamiento psicológico" a aquellas mujeres que han sido sometidas a estas pruebas y que puedan necesitarlo.
Por último, ha advertido de que "dado que las leyes del país no penalizan escapar de casa como un delito, aquellas que fueron detenidas por tal acusación deberían ser puestas en libertad lo antes posible".