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La ONU apoya a Apple en su negativa a desencriptar un iPhone para el FBI

Con el avance de hoy, Apple, dirigida por Steve Jobs, terminó con una capitalización bursátil de 302.320 millones de dólares, lo que supone la primera vez que esta compañía supera los 300.000 millones de dólares de capitalización. EFE/Archivotelecinco.es

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, ha declarado este viernes su respaldo a la negativa de Apple a cumplir una orden federal para desencriptar un iPhone por considerar que pondría en peligro la seguridad de miles de activistas humanitarios necesitados de la privacidad que garantiza el dispositivo para denunciar violaciones y abusos en todo el mundo.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, aunque comprende los motivos del FBI -- la investigación de los móviles de los responsables de la matanza de diciembre de 2015 en San Bernardino (California)--, ha dejado claro que "un solo caso podría abrir una caja de Pandora con ramificaciones extremadamente dañinas para los Derechos Humanos de muchos millones de personas".
"El FBI merece total apoyo en su investigación de San Benardino. Coincido en que ha sido un crimen abominable y no hay que dejar culpable sin castigo, pero este caso no trata de una compañía, sino de trazar una línea contra la represión, y hay muchas formas de investigar sin tener que obligar a Apple a crear un software que atente contra la seguridad de sus dispositivos", ha manifestado, en un comunicado.
UN PELIGROSO PRECEDENTE
El jefe de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha recordado que las herramientas de encriptación son de uso común en el mundo entero y son empleadas asiduamente por defensores de los Derechos Humanos, la sociedad civil, periodistas, informadores y disidentes políticos gracias al anonimato que confieren.
"La encriptación y el anonimato", ha explicado Al Hussein, "permiten la libertad de expresión y de opinión, así como el derecho a la privacidad". Por ello, "si un Gobierno fuera capaz de entrar en los teléfonos de sus ciudadanos, podría acabar persiguiendo a individuos por ejercer simplemente sus Derechos Humanos fundamentales", ha añadido.
EL DILEMA
El alto funcionario de Naciones Unidas plantea hasta qué punto compensa la desencriptación del iPhone a la hora de investigar la matanza si acaba comportando estas consecuencias tan graves para los ciudadanos en general, y activistas en particular, del mundo entero.
Para Al Hussein, se trata "esencialmente" de una cuestión de "proporcionalidad". "A cambio de obtener quizás -- en absoluto con certeza -- información adicional sobre el aborrecible crimen cometido en San Bernardino por Syed Rizwan Faruk y su esposa, podemos acabar facilitando una multitud de crímenes adicionales en el resto del mundo", ha planteado.
Por todo ello, la agencia de Naciones Unidas para los Derechos Humanos pide tanto a Apple como el FBI que utilicen este caso como punta de lanza para mantener "un debate profundo sobre los problemas, enormemente complejos y en constante evolución, sobre la privacidad y la seguridad en la era digital".
"El debate en torno a la encriptación está demasiado centrado en una cara de la moneda de la seguridad: la lucha contra el terrorismo. El otro lado es que esta debilitación de nuestras protecciones podría poner aún más en peligro esta seguridad, tanto a nivel nacional como internacional", ha concluido.