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La ONU eleva a 73.000 los civiles desplazados a causa de los últimos enfrentamientos en Darfur

La oficina del coordinador residente de Naciones Unidas en Sudán ha elevado este miércoles a 73.000 los civiles desplazados en la región sudanesa de Darfur debido a los últimos enfrentamientos registrados en Yebel Marra.
En su comunicado, ha detallado que la huida de civiles se inició a mediados de enero a causa del incremento de las hostilidades entre las fuerzas gubernamentales y una facción del grupo rebelde Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM).
Así, ha indicado que el número de desplazados ha aumentado de 38.000 a 73.000, agregando que la mayoría de ellos se han dirigido a campamentos de refugiados ubicados en los alrededores de las localidades de Sortony y Tawilla.
Unos 30.000 civiles han llegado a Sortony, donde se han reunido junto a una base operada por la Misión Conjunta de la ONU y la Unión Africana en Darfur (UNAMID), mientras que cerca de 18.000 llegaron al campamento de Tawilla.
La coordinadora humanitaria en Sudán, Marta Ruedas, ha sostenido que la situación permanece estable y que la ONU y sus socios tienen equipos en el terreno asesorando las necesidades de los recién llegados a ambos campamentos de refugiados.
A principios de semana, los desplazados recibieron comida y ayuda de emergencia que incluyó el suministro de agua, refugio, suministros médicos y suplementos nutricionales.
Naciones Unidas reclamó a finales de enero al Gobierno de Sudán que permita la entrada de más ayuda en Darfur tras el estallido de los últimos enfrentamientos.
Sudán celebrará un referéndum en Darfur en el próximo mes de abril para decidir si la región debería seguir estando formada por cinco estados o si debería pasar a ser solo una con un cierto grado de autonomía.
El Gobierno de Sudán se enfrenta a una revuelta en Darfur desde 2003 y a los rebeldes separatistas, que se unieron a la insurgencia en Nilo Azul y en Kordofán Sur desde que, en 2011, Sudán del Sur se independizó.
Según datos aportados por la ONU, 300.000 personas han fallecido, 4,4 millones necesitan ayuda y 2,5 millones se han desplazado de sus casas. A pesar de que las muertes se han reducido, los insurgentes continúan con su causa, mientras que en la capital los ataques a estos grupos durante el último año han aumentado considerablemente.