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La ONU tilda de "desproporcionado" el uso de la fuerza contra los manifestantes durante la huelga textil

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) ha expresado este martes su "gran preocupación" por lo que ha descrito como un "desproporcionado" uso de la fuerza por parte de las autoridades de Camboya durante las protestas de la semana pasada por parte de los trabajadores de la industria textil para solicitar mayores salarios.
"Pedimos a las autoridades camboyanas que abran una investigación para garantizar que los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de un uso excesivo de la fuerza rindan cuentas", ha dicho el portavoz del organismo, Rupert Colville.
Así, ha destacado que la vigilancia de las manifestaciones "ha de ir siempre en línea con las obligaciones internacionales a nivel de Derechos Humanos". Un total de cinco personas murieron el 3 de enero después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra los manifestantes en el distrito de Pur Senchey, en Phnom Penh.
Muchos de los miles de trabajadores de la industria textil de Camboya volvieron el martes a sus puestos de trabajo después de la huelga. El principal sindicato y la asociación de fábricas textiles del país estiman que entre el 65 y el 70 por ciento de los empleados han vuelto al trabajo.
A la huelga se unieron en torno a 350.000 personas, una cifra que amenazó con paralizar la principal industria de la exportación de Camboya, que ingresa más de 3.670 millones de euros anuales y que suministra a grandes marcas internacionales como Adidas, Gap o H&M.
El secretario general de la Asociación de Fabricantes de Textiles en Camboya (GMAC por sus siglas en inglés), que representa a 521 fábricas de ropa y calzado, ha estimado las pérdidas en "mucho más de 146.000 millones" de euros.
La principal formación de la oposición, el Partido de Rescate Nacional Camboyano (PRNC) ha asegurado que las últimas elecciones generales, que tuvieron lugar el pasado mes de julio, habían sido un robo del Partido Popular de Camboya (PPC), liderado por el primer ministro Hun Sen --en el poder desde hace casi tres décadas-- y han exigido que se repitan.
Las protestas del PRNC y su boicot a la formación del Parlamento durante las semanas posteriores a los comicios no obtuvieron grandes resultados hasta que convocaron una nueva protesta para el pasado 15 de diciembre, que alcanzó su punto álgido el día 24, cuando los trabajadores del sector textil se unieron a la manifestación.
AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO
El PRNC se comprometió durante el período de campaña electoral a duplicar el salario mensual mínimo en las empresas de la industria textil, hasta alcanzar los 117 euros mensuales. El Gobierno ofreció en primer lugar un aumento hasta los 69 euros, para ofrecer posteriormente 73, lo que supondría un incremento del 25 por ciento, sin embargo, los sindicatos rechazaron esta oferta.
El presidente del Sindicato Libre, Chea Mony, ha asegurado que los trabajadores volverán a las calles el próximo 14 de enero, el día en que tanto el líder del PRNC, Sam Rainsy, como su 'número dos', Kem Sokha, se tendrán que presentar en un tribunal para responder a las acusaciones de haber incitado a los trabajadores a la huelga.
Rainsy, exministro de Finanzas, ha asegurado que el caso presentado contra ellos está motivado políticamente y que eso supone un intento de intimidar a los opositores de Hun Sen.
"Creemos que la victoria no tardará en llegar. Ganaremos y exigiremos otras elecciones", ha asegurado Rainsy durante una rueda de prensa que ha celebrado este martes en la que se ha comprometido a reanudar las protestas, aunque no ha determinado ninguna fecha para ello.