Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La ONU pide a los israelíes y palestinos que avancen hacia un diálogo directo

Lynn Pascoe,  resaltó que el deseo compartido de los miembros del Cuarteto (EE.UU., Rusia, Unión Europea y la ONU) es "conseguir lo antes posible unas negociaciones directas facilitadas por Estados Unidos". EFE/Archivotelecinco.es
La ONU pidió hoy a israelíes y palestinos que avancen hacia un diálogo directo de paz después de las seis rondas de negociaciones de proximidad que han celebrado con la mediación de Estados Unidos.
"Instamos a las partes a no perder la oportunidad que tienen de progresar y avanzar a unas negociaciones directas con la participación activa de terceros y el apoyo del Cuarteto" para Oriente Medio, dijo el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Lynn Pascoe, en la reunión mensual del Consejo de Seguridad sobre Oriente Medio.
El diplomático estadounidense resaltó que el deseo compartido de los miembros del Cuarteto (EE.UU., Rusia, Unión Europea y la ONU) es "conseguir lo antes posible unas negociaciones directas facilitadas por Estadis Unidos".
En los próximos meses, agregó Pascoe, la comunidad internacional debería garantizar las condiciones para avanzar en el proceso de paz, lo que implica que sigan congeladas las actividades en los asentamientos en territorio ocupado y se eviten nuevos enfrentamientos en Jerusalén Este por el desahucio de familias palestinas.
También pidió a las autoridades israelíes que profundicen los cambios introducidos el mes pasado en el bloqueo a la franja de Gaza, que han permitido aumentar en un 40% el tránsito de mercancías al territorio palestino.
"Aunque estos pasos son positivos, esperemos que puedan incrementarse para abordar las deplorables condiciones de vida en la franja", indicó el subsecretario general de la ONU, quien resaltó que el deseo del organismo sigue siendo la plena apertura de los pasos fronterizos con el territorio palestino.
Asimismo, expresó la disconformidad de Naciones Unidas con los intentos de algunas ONG de romper el bloqueo marítimo de Gaza, particularmente tras el asalto israelí del pasado mayo a una flotilla de solidaridad que se saldó con la muerte de nueve activistas turcos.
"Este tipo de convoyes no ayudan a resolver los problemas económicos de Gaza y tienen el potencia de causar sin necesidad una escalada", apuntó.
Por su parte, la representante de EE.UU., Brooke Anderson, opinó que tras las recientes reuniones del presidente Barack Obama en Washington por separado con el presidente palestino, Mahmud Abás, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, "existe la oportunidad de avanzar en la pacificación de Oriente Medio".
"Se han reducido las diferencias, y creemos que existe la oportunidad de reducirlas aún más en un diálogo directo, que animamos a las partes a entablar cuanto antes", indicó.
Anderson acusó al movimiento islámico Hamás, que controla Gaza, de socavar el proceso de paz con su "compromiso con el terrorismo", al tiempo que expresó la preocupación de su país por las demoliciones de casas palestinas en Jerusalén Este.
En ese sentido, el representante palestino ante la ONU, Riad Mansur, resaltó que las acciones israelíes en Jerusalén son una prueba de su falta de auténtico compromiso con el diálogo indirecto que promueve el enviado especial de EE.UU. a la zona, George Mitchell.
Por ello, pidió a la comunidad internacional, y al Consejo de Seguridad en particular, que consideren "acciones colectivas" que obliguen a los israelíes a cumplir sus obligaciones internacionales y "salven la solución de los dos estados".
En su turno de palabra, la embajadora de Israel ante la ONU, Gabriela Shalev, rechazó las críticas a su país y lamentó "el silencio" de los países vecinos a la hora de condenar "el terrorismo de Hamás".
También expresó la preocupación de su país por el "rearme" en el sur del Líbano, con la presunta ayuda de Irán y Siria, del grupo radical chií Hizbulá, con el que Israel libró una guerra en 2006.