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La ONU renueva el mandato de la misión de la Unión Africana en Somalia

El Consejo de Seguridad de la ONU renovó hoy por ocho meses el mandato de la misión de paz de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), a la que reforzó con un nuevo mecanismo financiero que le garantiza los recursos para asistir los esfuerzos del Gobierno de Transición para estabilizar el país.
La resolución redactada por el Reino Unido recibió el respaldo unánime de los 15 miembros del máximo órgano de la ONU, que en las últimas semanas han visto con preocupación la ofensiva lanzada por milicias islámicas contra la capital, Mogadiscio.
El documento reitera el respaldo de la ONU al Ejecutivo del presidente del presidente somalí, Sharif Sheik Ahmed, y condena la intensificación que el conflicto ha experimentado en las últimas semanas.
El embajador británico ante la ONU, John Sawers, destacó que, con esta resolución, por primera vez se proporcionaba apoyo logístico a AMISOM a través del presupuesto del organismo mundial.
"Tenemos entendido que serán unos 200 ó 300 millones de dólares a lo largo de este año, y ese dinero acordado con las agencias de la ONU servirá para garantizar el apoyo a AMISOM", agregó a la salida de la reunión.
La misión de paz africana cuenta con unos 4.300 efectivos, la mitad de los que estaban previstos, y carece del material necesario para llevar a cabo su mandato, según sus responsables.
En ese contexto, el subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, Alan Le Roy, reiteró el pasado 13 de mayo que actualmente no están dadas las condiciones de seguridad apropiadas para el despliegue de "cascos azules".
Indicó que la presencia de una fuerza multinacional bajo la bandera de la ONU debe estar condicionada a la declaración de un alto el fuego creíble, el consentimiento de todas los bandos implicados en el conflicto y la disponibilidad de las tropas y el material necesario para cumplir la misión.
La comunidad internacional ha visto con alarma como en las últimas semanas el progreso logrado por las milicias islamistas de Al Shabab y su aliado, el líder rebelde del grupo Hizb Al Islam, Sheikh Hassan Dahir Aweys.
La ONU acusa a Aweys de intentar derrocar al Gobierno somalí, que desde finales de 2008 ha logrado avanzar en la estabilización política del país a través de un proceso de paz iniciado en la vecina Yibuti.
Somalia no ha tenido un Gobierno central efectivo desde que el antiguo dictador militar Siad Barre fue depuesto en 1991 por los jefes de clanes tribales, conocidos como "señores de la guerra", que han dominado desde entonces el país con la ayuda de milicias fuertemente armadas.