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La ONU denuncia ejecuciones, violaciones y desapariciones forzadas por el Gobierno de Burundi

Fuerzas de seguridad violaron en grupo a decenas de mujeres y ordenaron el enterramiento de más de cien cadáveres en fosas comunes
Miembros de las fuerzas de seguridad y milicias del ala juvenil del partido del Gobierno de Burundi, los Imbonerakure, han cometido violaciones y abusos sexuales -- algunos de ellos en grupo --, ejecuciones y desapariciones forzadas durante los episodios de violencia política y étnica de mediados de diciembre de 2015, según ha denunciado este viernes Naciones Unidas tras recibir informes de superviventes, así como de la existencia de al menos nueve fosas comunes con más de un centenar de cadáveres en torno a la capital, Buyumbura.
"Tanto las fuerzas de seguridad burundesas como los Imbonerakure disfrutan de la más absoluta impunidad a pesar de las numerosas pruebas que les apuntan como responsables de crímenes cada vez más y más graves", ha declarado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (UNHRC), Zeid Raad al Husein.
La actual crisis comenzó en abril de 2015, cuando el presidente, Pierre Nkurunziza, anunció su intención de comparecer a unas terceras elecciones. La oposición denunció en su momento que se trataba de una maniobra anticonstitucional al recordar que la Constitución solo permitía dos mandatos. Nkurunziza se presentó de todas maneras -- sus simpatizantes defienden que el primer mandato no cuenta, al haber sido elegido por el Congreso, no por los votantes --, y ganó.
Durante las siguientes semanas, la oposición comenzó a denunciar asesinatos selectivos y ejecuciones de partidarios a manos de las fuerzas de seguridad burundesas al tiempo que el Gobierno daba un polémico ultimátum para que la población entregara cualquier arma adquirida ilegalmente, en lo que, según temían los críticos de Nkurunziza, se trataba del inicio de una purga étnica en un país, al igual que Ruanda, de mayoría étnica hutu y minoría tutsi.
Solo el pasado mes de diciembre, Naciones Unidas ha documentado al menos 130 muertos. Las estimaciones de la organización internacional apuntan a al menos 439 fallecidos en el país africano desde el estallido de la crisis. "Todo apunta a que el colapso total de la ley y el orden está a la vuelta de la esquina y que, dado que los grupos armados de oposición cada vez son más activos, la potencialmente dimensión étnica de este conflicto está comenzando a asomar la cabeza. Nos encaminos al desastre si esta trayectoria continúa", ha lamentado el alto comisionado.
NUEVE FOSAS COMUNES
La ONU ha documentado al menos 13 casos de violencia sexual contra mujeres entre los días 11 y 12 de diciembre en barrios de la capital dominados por simpatizantes de la oposición. El patrón era similar en todos los casos: las fuerzas de seguridad entraron en los domicilios, separararon a las mujeres de sus familias y las violaron -- en grupo, en varias ocasiones --.
Además, Naciones Unidas asegura haber recibido numerosas pruebas sobre ejecuciones, tortura y desapariciones forzadas en los vecindarios capitalinos de Musaga, Nyakabiga, Ngagara, Citiboke y Mutakura, en operaciones conjuntas de las fuerzas de seguridad burundesas y de los Imbonerakure.
En total, Naciones Unidas tiene constancia de al menos 29 casos de tortura y 42 de maltrato a lo largo del mes pasado. "Solo una pequeña parte de estas detenciones a gran escala se han realizado en los lugares oficiales que corresponden", ha manifestado Al Husein antes de declararse "extremadamente alarmado" por el número "cada vez mayor de desapariciones forzadas, y declaraciones sobre la presunta existencia de cárceles secretas, así como los hallazgos de fosas comunes".
El último de estos hallazgos ha tenido lugar hace unas semanas, según testigos que han informado de la existencia de nueve fosas comunes en Buyumbura y alrededores, una de ellas en una base militar, con más de un centenar de cadáveres en su interior. Todos fueron presuntamente ejecutados el 11 de diciembre. Los Imbonerakure obligaron a algunos de estos testigos a cavar las fosas bajo amenaza de muerte o promesa de pago. Otros sepultureros, según los informes que tiene la ONU, fueron ejecutados nada más terminar su labor.