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La ONU alerta del uso de la violencia sexual como arma de guerra en el conflicto en Sudán del Sur

La representante especial de Naciones Unidas sobre violencia en escenarios de conflicto, Zainab Bangura, ha alertado este lunes de que la violencia sexual es una característica recurrente en el actual conflicto en Sudán del Sur, al tiempo que ha denunciado que es llevada a cabo por todas las partes implicadas en el mismo.
Bangura, que visitó recientemente la localidad de Bentiu --donde fueron masacrados cientos de civiles a manos de los rebeldes--, ha subrayado que el uso extensivo de la violación podría ser impedido a través de mayores esfuerzos políticos y legales del Gobierno y la sociedad civil.
"En mis 30 años de experiencia nunca he visto nada como lo que presencié en Bentiu. Los desplazados que buscan refugio afrontan una combinación de inseguridad crónica, condiciones de vida inimaginables, una aguda falta de medidas de protección y una violencia sexual descontrolada", ha dicho.
En base a las informaciones disponibles, los incidentes de violencia sexual en Bentiu incluyeron violaciones, violaciones en grupo, abortos forzosos y acoso sexual, siendo responsables de los mismos los miembros del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA), la Policía Nacional de Sudán del Sur y el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM).
Bangura ha denunciado además que los combatientes utilizaron la emisora local, Radio Bentiu, para emitir discursos incitando al odio y pidiendo a los hombres que cometieran actos de violencia sexual contra mujeres y niñas en base a sus presuntas filiaciones políticas.
Así, ha detallado que muchas de las mujeres y niñas que intentaron resistirse fueron "violadas con objetos punzantes", mientras que otras fueron violadas hasta la muerte. Entre las víctimas que sobrevivieron había una niña de sólo dos años de edad.
"No es sólo una violación, sino infligir un dolor y una destrucción inimaginables", ha apuntado. Bangura ha denunciado además que la falta de servicios para las víctimas y el estigma social relacionado a la violencia sexual contribuyen a crear un clima de impunidad.
Por ello, ha recordado que las partes en el conflicto, incluidas las fuerzas del Gobierno y la oposición, no pueden declarar la guerra a su propio pueblo y que deberán rendir cuentas por sus crímenes.
"Sudán del Sur está en un cruce de caminos. Puede dar la espalda a la violencia sexual y rechazar su uso como una herramienta política y un arma de guerra, o puede continuar un camino cuyo único destino es la venganza y la destrucción de la esperanza de un futuro mejor para el país", ha remachado.