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El PMA advierte de que 14 millones de personas pasan hambre en el sur de África por la sequía

La agencia de la ONU, preocupada especialmente por los pequeños agricultores y la malnutrición entre los niños
Unos catorce millones de personas sufren hambre debido a la sequía que está azotando el sur de África y que ha provocado escasas cosechas este año, según ha alertado este lunes el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que ha reconocido su "creciente preocupación" por esta situación provocada por un prolongado periodo de sequía que provocó que la cosecha del año pasado fuera muy pobre.
Además, según la agencia de la ONU, el fenómeno climático El Niño, que está provocando una sequía aún mayor en toda la región, ya está teniendo efectos en la cosecha de este año. "Teniendo en cuenta que en muchas zonas llueve muy poco o no llueve y que la temporada de siembra de los cereales acaba pronto o ya ha terminado en algunos países, el pronóstico es alarmante", ha admitido el PMA en un comunicado.
En este sentido, ha advertido de que el número de personas que no disponen de suficientes alimentos podría aumentar de forma significativa en los próximos meses, ya que la región se introduce en el llamado periodo de carestía, el periodo antes de la cosecha de abril cuando las reservas de alimentos y el dinero en efectivo se ven muy mermados, siendo los pequeños agricultores los más vulnerables.
La agencia de la ONU ha justificado su preocupación por el hecho de que sus analistas en seguridad alimentaria estiman que más de 40 millones de personas en el área rural y 9 millones de personas en el área urbana de la región viven en zonas geográficas que están altamente expuestas a las consecuencias de El Niño, el fenómeno meteorológico más fuerte de su tipo en más de tres décadas.
Sudáfrica, el principal granero de la región, ha indicado que esta sequía provocada por El Niño es la peor que ha sufrido el país en más de medio siglo.
También es un síntoma especialmente preocupante de la vulnerabilidad del sur de África a la inseguridad alimentaria y nutricional, según el PMA, la alarmante tasa de malnutrición crónica. Los niveles de retraso en el crecimiento de los niños de Madagascar, Malaui, Mozambique y Zambia están entre los peores del mundo, ha subrayado. Todo esto afecta al crecimiento físico y al desarrollo cognitivo de los niños, así como a su futura salud y productividad.
"Cuando viajaba por el sur de Zambia vi campos de cultivo fuertemente afectados por la falta de agua y conocí a agricultores que se esfuerzan por sobrellevar un segundo periodo de lluvias erráticas", ha indicado la directora ejecutiva del PMA, Ertharin Cousin, que acaba de realizar una visita al sur de Zambia, zona propensa a las sequías.
"Zambia es uno de los mayores graneros de la región y lo que está pasando aquí es un serio motivo de preocupación no solo para Zambia sino para todos los países de la región", ha subrayado.
PAÍSES MÁS AFECTADOS
Los países de esta región a los que más ha afectado la escasa lluvia del año pasado son Malaui (2,8 millones de personas afrontan el hambre), Madagascar (casi 1,9 millones) y Zimbabue (1,5 millones), donde la cosecha del último año se vio reducida a la mitad comparada con la de 2014 debido a que gran cantidad de cultivos no salieron adelante.
En Lesoto, el Gobierno declaró el mes pasado la emergencia por sequía y 650.000 personas, un tercio de la población, no disponen de suficientes alimentos. En este país, como en otros lugares, el agua es un bien escaso para los cultivos y el ganado, ha resaltado el PMA, que también se ha mostrado preocupado por Angola, Mozambique y Suazilandia.
AUMENTO DE LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS
Según el programa de la ONU, los precios de los alimentos en el sur de África han aumentado debido a la reducida producción y disponibilidad. Así, el precio del maíz, alimento básico para la mayor parte de la región, cuesta un 73 por ciento más en Malaui que la media total de tres años para este momento del año.
"Estoy especialmente preocupada por los pequeños agricultores, que no podrán cosechar lo suficiente para alimentar a sus propias familias a lo largo del año, y ya no digamos para vender lo poco que puedan, para así cubrir los gastos de la matrícula escolar o de otras necesidades de sus hogares", ha señalado Cousin.
Ante esta situación, el PMA busca aumentar sus programas alimentarios y de asistencia en efectivo para el periodo de carestía en los países más afectados, pero se enfrenta a importantes retos de financiación.
Al mismo tiempo, trabaja con los gobiernos, las organizaciones regionales y otros socios en planes de contingencia, preparación y respuesta para garantizar los suministros de alimentos y proteger los medios de vida de la población. El uso de tecnología móvil innovadora para supervisar la seguridad alimentaria, los precios de los alimentos y los intercambios comerciales es esencial para el papel del PMA.