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"Pensabamos volver a casa pero nos lo hemos pensado mejor"

Ana Pelegrín Sánchez y Ricardo Gil Vivas-Pérez, murcianos de 45 años, abordaron un barco en la isla de Siberut que les ha dejado en Padang, la capital de la provincia más dañada, y tienen previsto partir esta tarde en avión hacia Kuala Lumpur. "Pensamos en cancelar las vacaciones y volver a casa después del susto que hemos dado a nuestras familias, pero nos lo vamos a pensar ahora que todo ha pasado", afirman.
Cuando ocurrió el terremoto la pareja se encontraba en Siberut, donde se sintieron los temblores pero los daños fueros leves y no causaron víctimas. Ambos quedaron atrapados en esa pequeña isla de la costa occidental de Sumatra por la suspensión del único servicio de ferry, que comunica con Padang. Las conexiones telefónicas también se vieron afectadas y no pudieron informar de que se encontraban bien a sus respectivas familias.
Otro español, Óscar Navarro, continúa desaparecido desde el día del seísmo y su familia cree que estaba también en las islas Mentawai, pero la embajada de España en Indonesia aún no ha podido confirmar este extremo.
Hambre y enfermedades
La ONU ha anunciado que lo que más preocupa ahora es el hambre y las enfermedades que puedan afectar a los supervivientes. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene previsto distribuir a partir de hoy 50 toneladas de comida en la región de Pariaman, el área más dañada por el seísmo.
Las personas más afectadas por el hambre son los habitantes de las áreas más remotas y montañosas, que siguen aisladas por los cortes de carreteras y de las líneas telefónicas. Es aquí, además, donde se han empezado a registrar enfermedades con fiebres, diarreas, problemas respiratorios e irritaciones cutáneas, según varias ONG.
Ayuda desde España
Un avión español con 48 toneladas de ayuda humanitaria y 40 profesionales llegará este miércoles a la zona. El aparato fletado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), lleva un hospital de campaña con capacidad para intervenciones quirúrgicas menores y tres potabilizadoras de agua con las que piensan atender decenas de poblaciones con dificultades de acceso a agua potable y con graves problemas de saneamiento.
El equipo español, formado principalmente por bomberos y médicos, prevé quedarse dos semanas en Indonesia para afrontar los primeros retos tras la catástrofe y ceder después el testigo al gobierno local o a ONG.
El Gobierno indonesio ha estimado que el balance total de muertos ascenderá hasta las 3.000 personas, la mayor parte de ellas todavía enterradas bajo las toneladas de escombros en que se han convertido los edificios derruidos. BQM