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Pillay condena el uso "desenfrenado" de torturas en centros de detención por parte del Gobierno y la oposición

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha condenado este lunes el uso "desenfrenado" de torturas en centros de detención sirios por parte del Gobierno y la oposición.
"En un conflicto armado, la tortura constituye un crimen de guerra. Cuando es usada de forma sistemática o de forma extendida, como es casi seguro en el caso de Siria, supone también un crimen contra la Humanidad", ha sostenido.
"Pido al Gobierno y a los grupos opositores armados sirios que ponga fin de forma inmediata al uso de la tortura y los malos tratos y que liberen a los que hayan sido detenidos de forma arbitraria en condiciones que violan claramente los estándares humanitarios internacionales. Los detenidos han de ser tratados con humanidad", ha agregado.
Las palabras de Pillay han llegado poco después de que su oficina haya publicado un informe que contiene testimonios de víctimas y testigos de estos abusos, que han descrito una amplia gama de malos tratos contra los detenidos en las instalaciones gubernamentales, así como casos de tortura por parte de algunos grupos armados.
"Tras su llegada al centro de detención, los detenidos son habitualmente golpeados y humillados durante horas por los guardas en lo que se conoce como 'fiesta de bienvenida'", detalla el documento.
"Hombres, mujeres y niños han sido capturados habitualmente en la calle, sus casas y lugares de trabajo, o detenidos en los puestos de control gestionados por el Gobierno", apunta. "Muchos activistas --a menudo estudiantes--, así como abogados, personal médico y trabajadores humanitarios estuvieron en el momento equivocado en el lugar equivocado", añade.
La semana pasada, Pillay aseguró que las violaciones de Derechos Humanos cometidas por las fuerzas gubernamentales sirias "superan con mucho" las llevadas a cabo por los grupos opositores, lo que llevó al embajador sirio ante la ONU, Bashar al Jaafari, a tildarle de actuar "como una lúnatica irresponsable".
En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad sobre la situación de los Derechos Humanos en Siria, República Centroafricana (RCA), Sudán del Sur, Malí y Libia, Pillay pidió que la situación en el país árabe sea llevada ante el Tribunal Penal Internacional (TPI).
"Claramente, las acciones de las fuerzas gubernamentles superan con mucho las violaciones (de los Derechos Humanos) de los rebeldes. El Gobierno es el principal responsable de las violaciones (de Derechos Humanos) y los responsables han de ser identificados y enviados ante el TPI", dijo.
En respuesta, Al Jaafari apuntó que las acusaciones de Pillay contra las fuerzas gubernamentales son "falsas" y "carecen de credibilidad", ya que ni ella ni los investigadores de la ONU han visitado el país durante el conflicto.
"Pillay se ha convertido en una lunática y se está comportando de forma irresponsable. Está manipulando, ocultando la verdad, y tiene un sesgo. Está usando su posición para presionar más al Gobierno sirio", argumentó el embajador sirio.
Al menos 150.000 personas han muerto en los más de tres años de guerra civil en Siria, un tercio de ellos civiles, según los últimos datos revelados la semana pasada por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
Según el Observatorio, con sede en Londres y una amplia red de informantes sobre el terreno, el balance real del conflicto podría ser muy superior a los 220.000 fallecidos.
El último balance ofrecido por la ONU el pasado julio elevaba las víctimas del conflicto a al menos 100.000 pero en enero el organismo anunció que no actualizaría sus cifras ante la imposibilidad de hacer estimaciones precisas.