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Polémica en Italia sobre la eutanasia a raíz del 'caso Englaro'

La sentencia del Tribunal Supremo italiano que autoriza a suprimir la alimentación y la hidratación asistida que mantiene con vida a Eluana Englaro, de 37 años, en coma irreversible desde 1992, ha desatado la polémica en Italia. "Esta sentencia es la confirmación de que vivimos en un Estado de derecho", ha afirmado el padre de Eluala, Giuseppe Englaro, tras conocer el fallo. Sin embargo, tanto la Iglesia como el centroderecha se han manifestado en contra de la decisión.
Los primeros comentarios han llegado desde el propio Gobierno. El subsecretario de Interior italiano, Alfredo Mantovano, ha señalado que "una parte de la magistratura rechaza el cuidado de la vida humana, privilegia formas más o menos veladas de eutanasia y de homicidio, impone esta opción al pueblo violando las leyes en vigor".
También contraria es la posición de la Iglesia Católica, que se pronunció a través de Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia de la Vida: "Es una derrota para Eluana, una chica que vive, que respira de manera autónoma, que se despierta y se duerme, que tiene su vida", afirmó en declaraciones a Radio Vaticano. "Nadie puede establecer, ni siquiera los científicos de fama mundial, que el estado vegetativo sea irreversible. La sentencia habla por el contrario de irreversibilidad. Y de hecho, abre la puerta a la eutanasia", añade. La Conferencia Episcopal Italiana (Cei), por su parte, aunque destaca su "delicado respeto y compasión" por la "dolorosa" vida de Eluana Englaro, reclama "una responsabilidad moral a todos los que están operando para terminar con su existencia", según publica El Corriere Della Sera .
Precisamente, la decisión del Supremo obliga ahora a los parlamentarios italianos a decidir si Italia debe contar con una ley de eutanasia, a lo que la Iglesia Católica se ha negado siempre. La petición de la familia de Eluana, que se hizo popular en el año 2000 cuando el padre de la joven escribió al entonces presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, plantea a los médicos la cuestión de si interrumpir la alimentación es o no una terapia sin esperanza.
Algunos, como el anestesista Mario Riccio, quien se encargó de desconectar la maquina de respiración que permitía vivir al italiano Piergiorgio Welby, en contra de la decisión de las autoridades judiciales italianas, asegura que la joven no sufrirá en los últimos días de vida porque no siente nada. Los médicos calculan que podrán pasar hasta quince días desde que se "desenchufe" a la joven y hasta que su cuerpo, el de una joven de 37 años, llegue a morir.
Aunque se desenchufe a Eluana de la sonda que la mantiene con vida, los médicos continuarán con la terapia farmacológica que le venía siendo suministrada y le humidificarán frecuentemente las mucosas nasales, por lo que lo más probable es que la joven muera por inanición.
El caso de Eluana recuerda al de la estadounidense Terry Schiavo, a la que las máquinas mantenían con vida y que finalmente fue desenchufada el 18 de marzo de 2005, después de que un tribunal de Florida permitiera a su marido, Michael Schiavo, ordenar la retirada de la sonda. La disputa judicial entre el esposo de Schiavo, y la familia de la mujer, que quería prolongarle la vida, se convirtió en una polémica nacional en la que intervino hasta el presidente George W. Bush, quien coincidió con grupos cristianos y conservadores que la adoptaron como una batalla contra la eutanasia.
 
KOD