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Polémica por el uso de una nueva inyección letal que tarda 19 minutos en matar y causa convulsiones y asfixia

El viernes se empleó por primera vez en Estados Unidos una nueva combinación de drogas en la inyección letal de un reo de muerte de Ohio que tardó unos 19 minutos en matar al condenado, que tuvo convulsiones y síntomas de asfixia en el proceso. Los hijos de la víctima han anunciado ya la interposición de una demanda por el trato cruel al que fue sometido su padre.
El condenado a muerte era Dennis McGuire, ejecutado el jueves en una prisión del estado de Ohio y con él se empleó una combinación de dos productos químicos nunca probada hasta ahora, según informa el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, con sede en Washington.
"Pude ver como intentaba levantarse de la camilla pese a estar atado. Le vi apretar el puño. Me parecía que estaba luchando por su vida mientras se ahogaba. La agonía y el terror de ver a mi padre ahogarse hasta la muerte duró más de 19 minutos. Ha sido la experiencia más horrorosa de mi vida", ha relatado el hijo de la víctima, que también se llama Dennis, según recogen los medios estadounidenses.
Los dos hijos del reo, presentes en la ejecución, han anunciado ya su intención de presentar una demanda a nivel federal porque consideran que se ha violado el derecho constitucional de su padre a no sufrir castigos crueles o inusuales. Pedirán además una moratoria de todas las ejecuciones con este método por considerarlo inhumano.
McGuire, de 53 años, fue condenado a muerte por violar y asesinar a puñaladas a una mujer de 22 años, Joy Stewart, que estaba embarazada de siete meses.
La nueva combinación de sustancias letales --el sedante midazolam y el analgésico hidromorfona-- ha sido la respuesta de los 32 estados de Estados Unidos que mantienen la pena de muerte ante la presión de los grupos contrarios a la práctica que ha provocado que las empresas que suministraban tóxicos como el pentobarbital restrinjan su distribución.
Esta escasez de químicos letales ha provocado que varios estados opten por compuestos que no cuentan con la supervisión federal y han surgido propuestas como la del fiscal general de Arkansas, que pidió rescatar la silla eléctricas, la de un diputado de Wyoming, que defiende la eficacia de los pelotones de fusilamiento, o la de otro de Misuri, que pide la construcción de una cámara de gas.