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La Policía de Los Ángeles rebajó la gravedad de casi 1.200 delitos con violencia durante un año entero

La Policía de Los Ángeles redujo durante un año la gravedad de casi 1.200 delitos violentos bien por errores burocráticos o para manipular las cifras de resultados en la lucha contra el crimen, según una investigación del diario 'L.A. Times'.
Los incidentes, en su mayoría asaltos con agravante, fueron registrados como delitos menores que habrían elevado hasta un 7 por ciento las figuras oficiales de delitos con violencia a lo largo del período desde septiembre de 2012 a septiembre de 2013.
Más de una veintena de agentes retirados y en activo de la Policía han achacado estas discrepancias a fallos de clasificación y a manipulaciones deliberadas bajo la presión de las estrategias basadas en porcentajes que han dominado la estrategia de intervención policial en Los Ángeles y otras ciudades del país durante los últimos años.
En respuesta oficial, la Policía de Los Ángeles ha asegurado que el departamento "en modo alguno anima a la manipulación y falsificación de datos", sin dar más detalles. Sin embargo, el asesor estratégico de la Jefatura de Policía de la Ciudad, Arif Alikan, ha reconocido "una tasa de error que es importante reducir".
El diario entregó el informe a los propios auditores de la Policía para investigar el informe. Una vez comprobadas las cifras, Alikan reconoció que "un 89 por ciento de los casos reflejados en el documento habían sido clasificados erróneamente: casi 1.200 crímenes violentos, de los cuales 1.100 eran asaltos con agravante.
Por ejemplo, y según la investigación del 'Times', el detective de la División Suroeste de la Policía de Los Ángeles John Elder, rebajó durante siete meses de 2008 más de un centenar de casos graves a delitos menores, lo que "desembocó en una importante falta de representatividad de las cifras" finales.
El detective ha negado las acusaciones y achacado la discrepancia a "errores insconscientes por falta de entrenamiento de los responsables de organización". Sin embargo, su oficial superior, el capitan Steven Zipperman, concluyó que Elder había intentado "manipular los libros" en lo que se trató de una "ofensa a la integridad que erosiona los cimientos básicos por los que se juzga a la Policía".