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La Policía de El Salvador detiene al mediador en la tregua entre las 'maras'

La Policía de El Salvador ha anunciado este martes la detención de Raúl Mijango, un excomandante de guerrilla y mediador en una tregua entre pandillas de 2012, agregando que el exdirector de Centros Penales Nelson Rauda también ha sido detenido.
Mijango, diputado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y otros 16 exfuncionarios y militares han sido detenidos por presuntos delitos relacionados con la tregua pactada con las 'maras' del país, que se hundió unos 15 meses después.
El fiscal general de la República, Douglas Meléndez, ha detallado que en el marco de la tregua se habrían malversado un total de dos millones de dólares (cerca de 1,7 millones de euros) de las tiendas de los Centros Penales, según ha informado el diario salvadoreño 'La Prensa Gráfica'.
"Se dio malversación de fondos de actividades especiales generadas por las tiendas de centros penales por un monto de dos millones (de dólares). Se iniciará una investigación para determinar si esos dos millones fueron utilizados o fueron repartidos entre pandilleros y funcionarios", ha dicho.
En este sentido, ha agregado que las investigaciones preliminares apuntan a que "funcionarios y empleados públicos se valieron de sus cargos para cometer delitos", añadiendo que durante la tregua se promovió además el fortalecimiento de las pandillas.
Asimismo, Meléndez ha asegurado que "se usaron recursos del Estado en la promoción de la tregua", al tiempo que ha recalcado que "se promovieron beneficios penales a los reos, como prostitución, introducción de objetos prohibidos e instalación de televisión por cable".
La ruptura del acuerdo dio paso a una escalada de violencia en el empobrecido país centroamericano, que el año pasado llegó a una tasa de 103 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más alta del mundo.
El presidente Salvador Sánchez Cerén, un exguerrillero comunista de 71 años, impulsa un plan de mano dura contra las 'maras' y sus asociados, con despliegue de batallones antipandillas, endureciendo la legislación y presionando a los pandilleros en las cárceles, donde se gestan muchos crímenes.