Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La Policía norirlandesa en busca de los autores del atentado

Las fuerzas de seguridad de Irlanda del Norte han puesto en marcha un fuerte dispositivo policial, para atrapar a los responsables del peor atentado terrorista que ha sufrido el país en los últimos 11 años. Los miembros del IRA Auténtico, escisión del IRA, reivindicaron el atentado de la base británica de Masserene, que ha costado la vida a dos soldados y heridas a otras cuatro personas.
Los servicios de inteligencia del país ya habían advertido del aumento de actividad de los grupos escindidos del IRA y que el riesgo de ataques de paramilitares estaba en su nivel más alto en siete años. El responsable de este atentado, es una formación sin apoyo popular y sin estrategia política clara, que se oponen al proceso de paz norirlandés y a la estrategia democrática del brazo político del Ejército Republicano Irlandés, el Sinn Fein de Gerry Adams.
El grupo, al parecer, se hizo responsable del atentado con una llamada al periódico irlandés "Sunday Tribune", con sede en Dublín. El diario otorga credibilidad a la llamada porque el comunicante, que no se disculpó por el ataque, utilizó una palabra en clave correspondiente a esa organización terrorista.
Ese grupo disidente, además, fue el autor del atentado del 15 de agosto de 1998 en la localidad norirlandesa de Omagh, que causó 29 muertos, dos de ellos españoles, y más de 300 heridos.
Primer asesinato de militares del Reino Unido desde 1997
El del pasado sábado supone el primer asesinato de miembros de las Fuerzas Armadas del Reino Unido en la provincia desde 1997, cuando el soldado Stephen Restorick murió por disparos de un francotirador del Ejército Republicano Irlandés (IRA), aún activo en aquella época.
En los próximos días, el jefe de la Policía irlandesa (la Garda), Fachtna Murphy, y altos funcionarios de los Gobiernos británico e irlandés se reunirán con el máximo responsable de la PSNI, Hugh Orde, para intercambiar información y cooperar en la investigación.
Lo que sí que ha sorprendido es, en palabras del superintendente de la PSNI al frente de las indagaciones, Derek Williamson, la "dureza y carácter despiadado" del atentado, cuyo objetivo, insistió, era causar "una masacre". Además de los dos soldados fallecidos, otros dos militares y dos civiles, repartidores de pizzas, uno de ellos de 32 años y nacionalidad polaca- resultaron heridos en el tiroteo.
Disparos a discreción
Según Williamson, la pareja de pistoleros abrió fuego indiscriminadamente con armas automáticas desde un vehículo, con el que se dieron a la fuga, cuando las puertas de la base dejaban entrar a los dos repartidores hacía las 22.40, hora española. "Los pistoleros, relató el superintendente, dispararon al principio a discreción, pero se acercaron después cuando había gente en el suelo y los dispararon".
Entre los heridos, uno se encuentra en estado crítico (el ciudadano polaco), dos están graves y otro se halla estable dentro de la gravedad.
"Ningún asesino hará descarrilar el proceso de paz
El atentado ha provocado una ola de repulsa en toda la isla, así como en el Reino Unido, donde el Primer Ministro, Gordon Brown, resaltó que "ningún asesino podrá hacer descarrilar un proceso de paz que cuenta con el apoyo del pueblo de Irlanda del Norte".
Ése es el mensaje lanzado también por el Gobierno de Dublín, pasando por todos los partidos políticos de la región, incluido el Sinn Fein, que coinciden en que esta acción no va a afectar a la buena marcha del proceso de paz y el funcionamiento del Ejecutivo de poder compartido entre católicos y protestantes.
Así lo expresó hoy Gerry Adams, quien, tras calificar de "equivocada y contraproducente" la táctica de esos grupúsculos, instó a la comunidad republicana de la provincia a "mantener la calma" en estos momentos, un llamamiento que igual sirve para las fuerzas de seguridad y las autoridades competentes. Según Adams, la intención de los disidentes es que "los soldados británicos regresen a las calles" y "destruir los progresos de los últimos años para sumir a Irlanda en un nuevo conflicto". BQM