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Rehn avisa de que si la inflación se mantiene tan baja se convertirá en un "problema" para recuperación

Dificulta la corrección de los desequilibrios entre los países del norte y los del sur
El vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha avisado este viernes de que si la inflación en la eurozona -que se situó en enero en el 0,7%- se mantiene tan baja durante un largo periodo de tiempo se convertirá en un "problema" para la recuperación ya que tendrá un "impacto negativo" sobre la demanda, el servicio de la deuda y la corrección de los desequilibrios entre los países del sur y del norte.
En una comparecencia ante el Comité de las Regiones de la UE, Rehn ha destacado que la tasa del 0,7% está "bastante lejos" del objetivo de política monetaria del Banco Central Europeo de situarla cerca pero por debajo del 2%, lo cual "podría convertirse en un problema".
"He expresado una auténtica preocupación sobre esto, no por miedo a la deflación, porque confío en que el BCE está dispuesto a actuar si es necesario, como ha dicho Mario Draghi, sino porque si tenemos un largo periodo de baja inflación dificultará y dañará el proceso en marcha de reequilibrio de la economía europea y eso no es bueno para el crecimiento económico ni un mejor empleo", ha alertado el vicepresidente del Ejecutivo comunitario.
A su juicio, es "natural que en los países vulnerables del sur de Europa donde se está restaurando la competitividad tengamos inflación baja". "Esa es la parte normal del proceso de ajuste y eso se ve ahora en el crecimiento de las exportaciones o de la producción industrial, por ejemplo en España o Irlanda", ha sostenido el político finlandés.
El problema llegaría, ha proseguido "si la inflación media de la eurozona se mantiene baja durante mucho tiempo, lo que significa que el centro de Europa tiene también inflación muy baja".
"Entonces tendría un impacto negativo en la competitividad económica de Europa a través del efecto de tipo de cambio y tendría un impacto negativo probablemente sobre la demanda doméstica, también por reducir los incentivos al consumo doméstico y tendría un impacto negativo sobre el servicio la deuda, porque sería más difícil", ha destacado Rehn.