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Los Richard luchan por recuperar su vida un año después de la maratón de Boston

Los Richard intentan superar la tragedia de la maraton de Bostontelecinco.es

El padre de Martin Richard, el niño de ocho años que murió en la maratón de Boston, ha reconocido que aún sigue poniendo la mesa para cinco. La familia Richard intenta superar, un año después de la tragedia, la muerte del pequeño Martin. El padre, Bill, se quedó sordo, la madre, Denise, perdió un ojo a causa de la metralla, la hija, Jane, perdió una pierna y el hijo mayor, Henry, de solo 11 años, aunque salió físicamente ileso intenta superar las heridas emocionales.

Bill explica que él y su mujer viven a diario con el hueco que les dejó el pequeño Martin, que fue asesinado en la línea de meta del maratón de Boston.. “Cuando jugamos, salimos de viaje o ponemos la mesa”, dice el padre en declaraciones al Boston Globe, “seguimos pensando en que somos cinco”.
La pequeña Jane, de ocho años, que ha aprendido a vivir con una prótesis en la pierna ha llegado a decir a sus doctores que “Henry solo sufrió unos cortes, pero su herida estaba en el corazón”.
Ahora la familia, que ha permanecido apartada de la vida pública todo este año, ha querido mostrar cómo han luchado contra su dolor. Muchos le han mostrado su apoyo este tiempo, Incluidos famosos como Taylor Swift, que les ha enviado una guitarra firmada y ropa para Jane y el presidente de EEUU, Barack Obama, y su esposa que les recibieron en la Casa Blanca justo antes de Navidad.
A Bill y Denise han sido sus hijos Jane y Henry quienes les han ayudado a luchar. La pequeña Jane ha sido operada numerosas veces hasta que ha podido caminar con sus prótesis y fue capaz de regresar al colegio tras el verano.
Henry también volvió pronto a la escuela y retomó la rutina de participar en actividades deportivas. Además logró el ingreso en una prestigiosa escuela que solo admite a 500 niños al año.
La familia ha creado una fundación en honor a Martin, para fomentar el deporte y la educación, con la que han logrado recaudar ya 880.000 dólares.
Bill ha recordado también el horror del atentado y como al escuchar la primera explosión quisieron huir. No pudieron la segunda bomba estalló enseguida junto a ellos. Jane empezó a gritar y a llamar a Martin nada más ver que su pierna no estaba. Per Martin ya había muerto. Y Henry estaba lleno de heridas. Él, ha narrado, apenas escuchaba nada.