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Rusia realizó unos 2.000 bombardeos para apoyar los avances de las fuerzas sirias sobre Palmira

El Observatorio para los Derechos Humanos cifra en más de 5.000 las personas muertas por operaciones rusas desde septiembre
La Fuerza Aérea rusa realizó unos 2.000 bombardeos sobre posiciones del grupo terrorista Estado Islámico en Palmira para respaldar la ofensiva terrestre de las fuerzas del régimen sirio, que lograron recuperar este histórico enclave el 27 de marzo.
Un portavoz de las Fuerzas Armadas, Sergei Rudskoi, ha confirmado este jueves que, entre el 7 y el 27 de marzo, la aviación militar realizó 500 operaciones en las inmediaciones de Palmira. Durante este tiempo, alcanzó "más de 2.000 objetivos terroristas".
A principios de marzo, en las afueras de Palmira había "más de 4.000 terroristas", así como gran cantidad de vehículos y armamento, según el portavoz, citado por la agencia de noticias Sputnik.
Rudskoi ha explicado que los bombardeos permitieron destruir la mayoría de los centros de mando "en los primeros días", lo que ayudó a las fuerzas del régimen a avanzar para lograr la "liberación" definitiva el pasado domingo.
Moscú ha reconocido que sus asesores militares desempeñaron un papel "directo" en el éxito militar y, ahora, quiere contribuir a la estabilización de la zona con el envío de expertos artificieros. Rudskoi ha advertido que es necesario limpiar unas 180 hectáreas que podrían contener minas y otros explosivos.
MUERTES CIVILES
Rusia se implicó directamente en el conflicto sirio el pasado 30 de septiembre, cuando inició una ofensiva aérea destinada a apoyar a las fuerzas de Al Assad y contrarrestar la amenaza de grupos terroristas como Estado Islámico y el Frente al Nusra. Sin embargo, desde el primer momento la operación ha estado salpicada por todo tipo de dudas en cuanto a sus objetivos.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha asegurado en un comunicado que, durante el último semestre, las fuerzas rusas han matado a más de 5.000 personas. De ellas, un 40 por ciento serían civiles ajenos al conflicto, según un balance que incluye también la muerte de al menos 446 niños.