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El exinternacional belga, Sebastien Bellin: “No quería que mis hijas creciesen sin padre”

Un herido en las explosiones de BruselasTwitter

Sebastien Bellin, de 37 años de edad, fue una de las más de 270 personas heridas en los atentados que convirtieron a Bruselas, capital de Europa, en el centro de la tragedia y la masacre. La explosión en el aeropuerto de Zaventem le hizo saltar por los aires pese a sus 115 kilos. En esos momentos de terror, pensar en sus hijas le ayudó a pasar por el duro momento. Ahora, se recupera en el hospital 'Erasme' de Bruselas.

Sebastien Bellin, de 37 años de edad, fue una de las más de 270 personas heridas en los atentados que convirtieron a Bruselas, capital de Europa, en el centro de la tragedia y la masacre.
El terrorismo yihadista, en un aciago 22 de marzo, se cebó con los ciudadanos que se encontraban en el aeropuerto de Zaventem y en la estación de metro de Maelbeek, los dos lugares golpeados por las explosiones que dejaron más de una treintena de fallecidos.
En medio del horror, en pleno aeropuerto se encontraba Sebastien, exjugador de baloncesto y exinternacional de la selección belga. Su fotografía, en la que se le podía ver tumbado boca arriba y perdiendo mucha sangre, dio la vuelta al mundo para mostrar la crudeza de los hechos.
Nacido en Brasil y residente en Michigan, en Estados Unidos, ahora se recupera en el hospital 'Erasme' de Bruselas, donde ha descrito, en declaraciones recogidas por 'Dailymail', cómo fueron aquellos instantes de terror.
"Mis 115 kilos salieron volando en el aire como si fuera una almohada de plumas", explica, relatando el momento en que fue alcanzado por una segunda explosión.
En esos momentos, el pívot solo podía pensar en una cosa, sus hijas:
"Empecé a jugar al tenis con mi hija mayor, de siete años. Es un desastre como jugadora de tenis así que pensaba... 'Vamos, tienes que salir de esta porque tienes que ser el entrenador de tu hija'". "No quería que mis hijas creciesen sin un padre", afirmó.
Según su ex agente, Adam Prossin, Bellin estuvo a punto de perder su pierna. "Debe haber estado extremadamente cerca de la explosión. Ha tenido suerte de haber sobrevivido. Eso seguro".
Ahora, su mujer, Sara, viaja a Bruselas para reunirse con él y mostrarle todo su apoyo y cariño. Pese a que en el hospital trabajan en su cuidado para superar las heridas, más allá, quedará en su mente un recuerdo imborrable y trágico que tardará aún más tiempo en sanar.