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El Servicio Secreto remodela su plantilla por incidentes relacionados con el alcohol durante los viajes de Obama

La agencia de protección presidencial de Estados Unidos, el Servicio Secreto, ha degradado a un supervisor y reasignado a más de una veintena de agentes de la sección de Operaciones Especiales en respuesta a una serie de incidentes relacionados con el alcohol durante dos viajes del presidente, Barack Obama, que han dañado la reputación de la institución.
"Hemos reasignado a nuestro personal a consecuencia de dos incidentes de conducta inapropiada", anunció el portavoz de la agencia, Ed Donovan, quien reiteró que la directora del Servicio Secreto y máxima responsable de esta remodelación, Julia Pierson, "mantiene una conducta de 'tolerancia cero' con esta clase de cuestiones".
Ambos incidentes tuvieron lugar en marzo. El más grave sucedió en el marco del viaje realizado por Obama a la cumbre nuclear de La Haya, el día 24 de ese mes, cuando uno de los agentes fue hallado inconsciente en el pasillo de un hotel un día antes de la llegada del presidente. El agente y otros dos miembros del Servicio Secreto recibieron orden de volver a Estados Unidos cuando se descubrió que habían violado la normativa que prohíbe consumir alcohol menos de 10 horas antes de comenzar su turno.
El segundo ocurrió el 7 de marzo en Islamorada, en Florida, cuando dos agentes que salían de una tienda de bebidas alcohólicas se chocaron contra un tractor. Un agente de Policía percibió alcohol en el aliento de los agentes, a los que sometió a un test de alcoholemia con un respirador. El resultado fue negativo pero aun así los agentes fueron multados por provocar el choque.
La directora Pierson, que lleva 13 meses en el cargo, ha decidido actuar de forma severa para restaurar la reputación del Servicio Secreto y evitar que se repita el daño mediático provocado en abril de 2012, cuando la agencia se vio envuelta en un escándalo de prostitución durante una visita de Obama a Cartagena, Colombia.
El 1 de abril, Pierson se reunió en privado con miembros del Congreso para despejar sus dudas y comunicarles en persona la nueva normativa de la agencia contra el consumo de alcohol. Ahora, los agentes de Operaciones Especiales beber alcohol a menos de 12 horas de iniciar su turno, y a menos de 24 de la llegada del presidente a cualquier lugar, según informó el diario 'The Washington Post'.